WASHINGTON, D.C.- Jesús Ramírez, de 55 años de edad, se toma su trabajo como líder de línea en la fábrica, muy en serio. No es para menos, hablar de sus responsabilidades le causa orgullo. Pero a la hora de describir la situación de los trabajadores como él, en el país, lo que sale son destellos de enojo y una actitud incluso defensiva.
"Mi padre fue trabajador en la industria del acero por 30 años. Puedo hablar por mi experiencia y lo que vi en él. Antes era muy difícil. Él era un hombre fuerte. Era un buen obrero. Pero trataron de tomar ventaja", dice Ramírez, miembro de Working America.
"El camino que yo he recorrido como trabajador, fue construido por personas como mi padre. Vinieron acá, hicieron bien su labor y ganaron respeto. Diría que para los de mi generación fue más fácil", asegura.
Ramírez coincide con estudios y analistas, respecto a las mejoras en la situación actual del trabajador hispano en Estados Unidos. Sin embargo, en su voz también se nota la incertidumbre e incluso la molestia.
"Hay tantas cosas que se ganaron con mucho esfuerzo, que hoy se asumen como obvias. Cuarenta horas semanales de trabajo, sueldo mínimo, derechos básicos.
Más y más se han ido favoreciendo las condiciones del porcentaje más rico de la población, en detrimento de los trabajadores", enfatiza.
"Cuando hablamos de salud, estamos pagando más y recibiendo menos. Yo gano casi 20 dólares la hora y me cuesta llegar a fin de mes. ¿Puedes imaginar a una persona que gana 16 dólares la hora?", se pregunta. "Ahora están detrás del Seguro Social y Medicare. ¿Por qué tenemos que sacrificarnos nosotros?", dice.
Estados Unidos cuenta con 20 millones de trabajadores hispanos, de acuerdo a las estadísticas de agosto de 2011, del Departamento del Trabajo.
Los latinos son el 15% de la fuerza laboral de los Estados Unidos y en 2018 serán el 18%. Más aún, este grupo representa un 20% de los trabajadores en las industrias de agricultura, pesca y forestación; limpieza y mantenimiento; construcción y extracción; preparación de comida; producción y transporte.
"Sin su confiable presencia en casi todos los trabajos, la economía de Estados Unidos literalmente se desintegraría", asegura un estudio publicado por Labor Council for Latin American Advancement (LCLAA).
Los números sin embargo, no parecen reflejarse en el estándar de vida. El Instituto de Política Económica define como "buenos empleos" los que pagan al menos 60% del ingreso promedio por hogar en el país (50 mil dólares al año) y que proveen seguro médico y beneficios de retiro. Sólo un 14.4% de los latinos tiene buenos empleos, de acuerdo al reporte de LCLAA, en comparación con 31.5% de los blancos y 21.8% de los afro americanos.
Fuente LA OPINION

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