Predicador evangélico ha convertido las madrugadas de Río San Juan en un infierno apocalíptico
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RIO SAN JUAN.- A este municipio todo llega, menos trabajo para sus cientos de desempleados existentes. Y es que en los últimos días un nuevo predicador evangélico mantiene en zozobra y al punto de quedar locos a los moradores de los populosos barrios de Buenos Aires, Nueva York Chiquito, Acapulco y más lugares hasta donde llegan las ondas sonoras de sus estruendosas bocinas a partir de las cuatro de la madrugada todos los días.
Maratónicas prédicas se escuchan a diario, desde una segunda planta de su vivienda, con varias bocinas que ha comprado para tales fines, "porque ha recibido el llamado de Dios, de convertir todas las Almas de este pueblo al evangelio".
Para muchos moradores, fue una grata noticia saber en días pasados que este señor se había arrepentido y asistía a una iglesia a diario, pero más grato fue para la congregación a la que asiste, cuando dijo que todos sus bienes estaban al servicio de Dios.
Tímidamente fueron usando su vehículo para viajes y recorridos en busca de nuevas Almas; también le hicieron saber que algunos de sus negocios no eran del agrado de Dios y que tenía que quitarlos o ponerlos en manos de otros (Compra Venta, Billares, Centro Cerveceros, etc.) Y así fue como le nació la idea o la revelación, que desde un nuevo púlpito en la segunda planta de su negocio podía convertir a todos sus vecinos.
Al parecer también le fue revelado que con bocinas, mientras más fuertes, más Almas lo escucharían y que si era de madrugada mucho mejor.
Así fue creado el nuevo infierno que se vive en las madrugadas, en casi todo el pueblo de Río San Juan. Sin horario establecido, puede empezar a las tres de la mañana o las cuatro y las cinco, lo que sí es seguro son más de dos horas sin interrupción, hablando de cualquier cosa a nombre de Dios, sin citar un solo paisaje de la Biblia , pues este nuevo predicador no tiene conocimiento de ella, además, no tiene capacidad para leer, sólo que es un llamado de Dios.
En un consenso general de los vecinos más afectados, se nota el deseo de escuchar la palabra de Dios, pero no a esas horas de la madrugada, y hacen un llamado a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, para que le pongan fin a esta nueva práctica.
Si la Biblia dice que a César hay que darle lo de César y a Dios lo que es de Dios, en Río San Juan pedimos que nos den las madrugadas para dormir y descansar.
Por MIGUEL SOLANO/Costa Verde.com

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