MADRID.- Ferrari patinó en la
sesión de clasificación del Gran Premio de Europa, con sus dos pilotos fuera de
los diez primeros de la parrilla de salida. Desastre rojo en la segunda carrera
española. Malo para los intereses de Fernando Alonso y pésimo para esta carrera
que siempre necesita el buen tono del ídolo local. La alegría fue para
Sebastian Vettel, ganador las dos últimas veces aquí, con sendas poles. El
último bicampeón vuelve a estar a tope, con una distancia de casi medio segundo
sobre el segundo, Lewis Hamilton. Maldonado saldrá tercero.
Avisó el asturiano con cara
de póker el viernes de que algunas piezas probadas en su coche habían
funcionado. Y otras no, y tanto. Sin ritmo, sin opciones, el F2012 sudó en la Q 2 para intentar rascar un
pasaporte que nunca llegó. A Alonso le faltaron sólo tres milésimas, nada, con
Kobayashi, pero la barrera se cerró quedándose fuera y firmando una de las
mayores decepciones de la temporada.
Tras las buenas carreras de
los últimos tiempos, con un coche recuperado para la competición, llega ahora
un terrible jarro de agua fría en el circuito urbano. Le tocará remontar al
ferrarista, desde la undécima plaza, apurar neumáticos quizá viajando a una
sola parada y apretar para sumar el mayor botín de puntos posible.
"Estuvimos cerca en
prestación pura, no en cuanto a posición. El podio no es posible, vended la
carrera como queráis", dijo el disgustado piloto a la televisión. ¿Qué le
ha pasado al monoplaza rojo? Las novedades aerodinámicas han fallado y el rendimiento
de la máquina ha pegado un bajón, para disgusto de la Scuderia.
El primero de los enfadados,
el presidente de la marca. Luca Cordero di Montezemolo apareció el sábado en
Valencia para ver en directo la segunda peor sesión de clasificación del año,
por detrás de la de Melbourne. De aquella primera carrera a hoy el monoplaza
había crecido mucho, pero este chasco valenciano deja al equipo preocupado.
Fuente EL MUNDO.ES


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