ATENAS.- Los colegios electorales griegos
acaban de cerrar. Pero la de hoy promete ser una noche larga, muy larga.
Mientras el mundo entero contiene la respiración ante los resultados de los
comicios helenos (se calcula que hasta alrededor de la medianoche no comenzará
a haber datos importantes de recuento), los resultados de las encuestas a pie
ya se han hecho públicos. Y no han aclarado nada.
Los famosos 'exit polls' arrojan un empate
técnico entre el partido conservador y pro-europeista Nueva Democracia, que se
habría anotado entre el 27,5% y el 30,5% de los sufragios, mientras que la
coalición de izquierda radical Syriza (que promete abolir las medidas de
austeridad) habría obtenido entre el 27% y el 30% de las papeletas.
Así las cosas, al mundo no le queda más remedio
que seguir esperando para conocer el resultado final de unos comicios que se
han pretendido presentar como una especie de referéndum sobre la permanencia o
no de Grecfia en el euro.
Si el pasado 6 de mayo los griegos votaron
mayoritariamente dando rienda suelta a la rabia que sienten por las medidas de
austeridad que en los dos últimos años se han visto obligados a soportar, el de
hoy es un voto marcado por la incertidumbre, el miedo; pero también la
esperanza.
Un ejemplo son Manos, estudiante de 22
años, y su padre, Iosef, jubilado de 64 años. Ambos votaron con la esperanza de
"un cambio para el país" en un colegio electoral de Kukaki, un
céntrico barrio ateniense de clase media venida a menos. Un deseo común
expresado de forma totalmente diferente: Iosef apostó por los conservadores de
Nueva Democracia -"el único partido que puede cambiar la situación y
mejorar la economía"- y su hijo por el minoritario Izquierda
Anticapitalista -"los más dispuestos a cambiar este país, aunque no entren
en el Parlamento"-.
Mucho tienen que decir también los medios
de comunicación y los líderes europeos, que han convertido los comicios en una
batalla por la permanencia de Grecia en el euro o su vuelta al dracma.
El mundo entero se muerde las uñas a la
espera de que los colegios electorales griegos cierren hoy a las 19.00 horas
(las 18.00 en España) y comience el recuento de las papeletas. Un total de 9,8
millones de ciudadanos están llamados a votar en unas elecciones generales en
las que está en juego nada menos que el futuro de Grecia, de toda la eurozona y
hasta de la economía mundial.
Se trata de los segundos comicios que el
país heleno celebra en poco más de un mes, después de que los primeros
arrojaran un resultado que hacía matemáticamente imposible formar un Gobierno.
El resultado es absolutamente incierto.
Sobre todo, porque ayer mismo se calculaba que había unos 700.000 votantes que
aún no habían decidido a quién apoyar: si a Nueva Democracia, el partido
conservador que se presenta como pro europeísta, o a Syriza, la coalición de
izquierda radical que aboga por hacer pedazos las medidas de austeridad
acordadas por Grecia con la UE
a cambio de los dos rescates recibidos.
Europa apremia
Antonis Samaras, el líder de Nueva
Democracia, ya ha introducido su voto en la urna en Pilos, ciudad de la
península del Peloponeso. Allí ha hablado con la prensa y ha pronosticado el
"comienzo de una nueva era". Durante su campaña ha insistido en
renegociar el pacto alcanzado con la
UE.
Alexis Tsipras, el líder de Syriza que a
sus 37 años se ha convertido en la nueva estrella de la política griega, defiende
la permanencia de Grecia en el euro pero al mismo tiempo pretende tirar a la
basura los dos acuerdos impuestos por la
UE a Atenas a cambio de prestarle dinero. Tras ejercer su
derecho al voto ha dicho: "Hemos derrotado al miedo. Hoy abrimos un camino
de esperanza. Una Grecia que será un socio igualitario en una Europa que está
cambiando".
La lucha por la victoria se presenta, según
los sondeos, muy reñida. Las últimas encuestas dan a los dos partidos
prácticamente empatados con entre el 25 y el 30% de los votos, lo que significa
que gane quien gane para poder gobernar deberá recurrir impepinablemente a
formar un Ejecutivo de coalición.
Pero el tiempo apremia. Según los acuerdos
suscritos, antes del próximo día 30 el Parlamento griego debe aprobar nuevos
recortes por valor de 11.000 millones de euros. Si no lo hace, Europa podría
bloquear el pago a Atenas de una nueva entrega del préstamo, lo que
significaría que el próximo mes de julio el país heleno podría quedarse sin
dinero para pagar las pensiones y los sueldos de los funcionarios.
Incidentes
El caluroso domingo electoral heleno está
siendo en general tranquilo en la mayor parte del país. Dos sucesos han marcado
la jornada: el lanzamiento de dos granadas que no hicieron explosión sobre la
sede de grupo de comunicación conservador y un incendio desatado en una zona
vacacional del sur de Atenas
A las 5:15 de la mañana, una llamada
telefónica alertaba a los miembros de la sede del grupo mediático Neo Faliro,
donde están las redacciones del diario 'Kathimerin' y el canal 'Skai', para
advertirles de que habría una explosión en un corto período de tiempo. La
policía no encontró nada entonces. Sobre las 13.00 horas un empleado encontró
una granada, avisó a la seguridad y se evacuó el edificio.
El atentado ha sido relacionado con
miembros de la extrema izquierda, por ser este grupo de comunicación uno de sus
objetivos predilectos. Inmediatamente propició una reacción de la Coalición de la Izquierda Radical
(Syriza) condenando el intento de atentado: "La granada lanzada contra
'Skai' es un acto muy peligroso contra la democracia y la libertad de
información" dijo en un comunicado el partido.
"Ese acoso e intimidación en la
jornada electoral, cuando se le está pidiendo a la gente que elija entre la
esperanza y el miedo, está tratando de corromper el mensaje del día",
añadió.
Por otro lado, el incendio desatado en
Keratea, una zona del sur de Atenas, ha resultado en "una destrucción
enorme", según las autoridades. Varios bomberos han resultado heridos en la
extinción de un fuego que ya ha sido controlado. Syriza ha llamado a extender
el horario de votación de los habitantes de la zona.
Apoyo a Samaras
Y mientras los griegos deciden qué hacer,
el mundo contiene la respiración. De hecho, los bancos centrales de medio mundo
están preparando ante la posibilidad de que se cumpla la peor de sus pesadillas
y gane la izquierda radical.
Los líderes de Europa también se muestran
aterrados ante la posibilidad de que Syriza se alce con la victoria. De hecho,
tanto la canciller alemana, Angela Merkel, como el primer ministro italiano,
Mario Monti, así como el presidente español Mariano Rajoy, el presidente de la
comisión europea, José Manuel Barroso, o el presidente del Eurogrupo, Jean
Claude Juncker, hicieron llamamientos ayer a los griegos para que voten a
partidos que se comprometen a respetar los acuerdos que Atenas ha adquirido.
Lo que equivale a pedir el voto puro y duro
por Nueva Democracia y Antonis Samaras. Una exhortación que, sin embargo, puede
provocar el efecto contrario ya que muchos griegos consideran que se trata de
una intromisión intolerable en la política interna del país.
De todas maneras muchos analistas
consideran que después de que en las elecciones del 6 de mayo la mayoría de los
griegos (siete de cada diez) se dejaran llevar por la rabia, es probable que en
esta ocasión se imponga el miedo. "Es posible que veamos como la gente,
aún a su pesar, vuelve a votar al partido tradicional de Nueva Democracia, en
la esperanza de que pueda dar estabilidad y normalidad al país y evitar una
catástrofe", asegura Gerasimos Kouzelis, politólogo de la Universidad de Atenas.

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