Los principales líderes y dirigentes del Partido
Revolucionario Dominicano han dado lugar a un extraño comportamiento y proceder
después de los esperados resultados de las elecciones limpias, democráticas y
transparentes del 20 de mayo.
Una parte de esos dirigentes que ahora han sido muy
diligentes para “intentar sancionar” a otros dirigentes de su misma
organización por presunta traición durante el desarrollo de esos comicios, no
fueron igualmente cautos para integrar de manera más militante a su campaña
electoral al sector que ahora cuestionan.
Ni el PRD institucional en su conjunto, ni ninguno de esos
dirigentes impugnó los resultados electorales en ninguna de las 14 mil 470
mesas que funcionaron en el proceso comicial, ni en las 155 juntas y las 18
oficinas coordinadoras en el exterior. Ahora no se explica el pataleo y la
alharaca del candidato perdedor y algunos de sus colaboradores de pretender
vender la idea de que en esos comicios se violentaron las leyes, las reglas y el derecho de los ciudadanos a
elegir y ser elegidos.
Todo el mundo sabe que las encuestas son una fotografía del
momento y que todas las firmas encuestadoras reconocidas coincidían en que
Danilo Medina y el PLD ganarían las elecciones en primera vuelta con un 51.8,
52 o 53%.
El PLD no cometió errores en el tramo final y el candidato
del PRD, en cambio, a eso se dedicó en ese período. Sin embargo, el PLD, que
debió sacar entre el 52 y el 53 como partido favorito para triunfar, apenas se
quedó en un 51.24%, mientras que el PRD subió a casi un 47%, lo que solo se
puede explicar por la compra de cédulas y otras trampas hechas contra el PLD.
Históricamente, al PRD le ha gustado culpar a otro de lo que
él hace o pretende hacer y siempre se ha dicho que ese partido solo es bueno en
la oposición. El país tiene que estar alerta y abrir bien los ojos sobre lo que
está fraguando el PRD para perturbar la paz, la tranquilidad.
Por FAUSTO
ARAUJO
El autor
es periodista


No hay comentarios.: