PARIS.- El glotón, le llama L’Equipe con certeza. No se cansa. Este Tour de Francia no era el suyo. Llegaba sin lanzadores, con un equipo, el Sky, poderosísimo pero diseñado exclusivamente para la victoria general de Bradley Wiggins, que se lo digan a Chris Froome. La ausencia de Mark Cavendish, tan sólo había logrado una etapa, la tercera, permitió a jóvenes como Matthew Goss, André Greipel y, sobre todo, Peter Sagan, asomar la cabeza y darse a conocer. La nueva generación.
Pero él es el mejor sprinter del milenio, uno de los mejores de la historia, y claro, es glotón. En la decimoctava etapa del Tour 2012, en Brive-la-Gaillarde, venció en volatta, por delante de todos, sólo, tras una etapa torpe. Suma su vigesimosegunda victoria parcial en la ronda gala, segunda este año, donde ya no podrá llevarse el maillot verde de la regularidad como el año pasado. Será Sagan, como el maillot de puntos será definitivamente para Thomas Voeckler y, salvo sorpresa, el del mejor joven, para Tejay Van Garderen.
El pelotón, nervioso, no permitió una escapada hasta la mitad de la jornada, ya pasados el puerto de tercera, la cota de Sant Georges y uno de los tres de cuarta, el puerto de Cahors. Y entonces saltaron experimentados, clásicos en las fugas de este Tour como Alexandre Vinokourov, David Millar o Luca Paolini. Ningún español. No lograron mucha distancia y, a falta de 10 kilómetros , empezaron a saltar otros ciclistas del grupo principal.
Entre ellos, Luis León Sánchez. Gran valentía, fuertes piernas llevaba el murciano del Rabobank buscando su segunda victoria de etapa que no llegó. Cuando parecía que alcanzaba la meta en clara lucha con el franco-irlandés Nicolas Roche les rebasó Mark Cavendish y su tremenda fuerza, su potencia, lanzado nada más y nada menos que por su líder, el maillot amarillo, Bradley Wiggins que cortaba así, otra vez, un intento de Luisle.
La decimonovena y penúltima etapa del Tour de Francia, la contrarreloj, 53,5 kilómetros entre Bonneval y Chartres, mañana, no guarda muchas incógnitas. El podio parece más que definido y sólo hay una leve pregunta: ¿Quién ganará la etapa? Froome, sin instrucciones de equipo, puede vencer a Wiggins y demostrar que él, es el futuro, como los sprinters con licencia de Cavendish este año, la nueva generación.
Fuente EL MUNDO

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