“Un premio… y una deuda”

La conversación con mi madre que nunca olvidé.   

En mis tiempos en la UASD, a los estudiantes con índice académico por encima de 90 se les exoneraba el pago de la inscripción.

Gracias a Dios, pude mantener ese índice durante toda la carrera, por lo que solo pagamos la primera inscripción.

Pero había algo que no me dejaba tranquilo.

Yo pensaba en tantos estudiantes que no podían pagar ni siquiera el crédito más básico… y, sin embargo, nosotros sí podíamos, pero no lo hacíamos por mi índice.

En mi mente, yo decía: mi deber es estudiar y dar el 100%.

Por eso, no sentía que debía ser “premiado” por estudiar con dedicación.

Pensaba que debíamos pagar y así, de alguna manera, ayudar a quienes más lo necesitaban.

Un día hablé con mi madre, doña Gradia.

Me escuchó… me miró… y con firmeza me dijo: “Eso es un premio a tu dedicación.”

Intenté refutarle, pero noté que se estaba incomodando… y entendí que esa conversación había terminado 😄.

Con los años comprendí mejor sus palabras.

Y la vida me dio la oportunidad de devolver algo: participar en múltiples jornadas de cirugía cardíaca para personas de escasos recursos.

Esa fue —y sigue siendo— mi forma de agradecerle a la sociedad y a la UASD por mi formación como médico.


Por JOSÉ J. NORBERTO

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