El español Carlos Alcaraz se sacude las angustias ante Aleksandr Bublik y mantiene el pulso por el número uno en Master 1000 de Montecarlo
MONTECARLO (10 Abril 2026).- Carlos Alcaraz ya camina por las alturas sobre un alambre: a partir de ahora, si pierde, perderá el número uno. Con ambos en semifinales del Masters 1000 de Montecarlo, Jannik Sinner acecha la mejor posición del tenis mundial y quizá se acabe decidiendo todo el domingo en un cara a cara. Pero de momento el español no se asusta. Si las matemáticas del ranking ATP añaden presión a estas semanas tontas, irregulares, extrañas, a esta leve crisis de confianza, Alcaraz responde con su genialidad.
Este viernes lo hizo para derrotar en cuartos de final a Aleksandr Búblik por 6-3 y 6-0 en una hora y tres minutos de juego y sacudirse las angustias. Hubo más historia de la que muestra el marcador, pero las sensaciones que quedaron fueron mucho mejores que en octavos de final ante Tomás Etcheverry. «En otra vida quizá te gano», admitió el kazajo en la red al finalizar el encuentro, y Alcaraz le devolvió el halago: «Espera a la hierba».
El amable intercambio de palabras, en realidad, sirvió como resumen del partido. Búblik, un bicho raro en la tierra batida, tenista de golpes planos, apareció convencido de que iba a perder y perdió. Capaz de ganar a Sinner dos veces sobre hierba en los últimos años, sabía que ante el español sobre arcilla sus opciones eran pocas, pero tampoco hizo mucho para incrementarlas. Salió a golpear. Salió a arriesgar. Y no le funcionó. Acabó con 28 errores no forzados y, como mucho, dejó alguna invención sorprendente para contentar al público monegasco. Poco más.
Lo más interesante del partido estuvo en el rendimiento de Alcaraz. «He vuelto a perder un poco de feeling con la bola, pero he corrido para recuperarlo. Al final he conseguido grandes puntos, he completado grandes intercambios y me voy con más confianza. He sabido jugar ante un tenista anárquico como es Aleksandr, y estoy satisfecho», analizó el número uno que, en efecto, vivió un bloqueo parecido al sufrido ante Etcheverry. Su virtud estuvo en que esta vez lo minimizó.
Un mal rato más corto
Otra vez sus primeros minutos sobre la pista Rainiero III provocaron vértigo y otra vez su tenis se frenó en seco. A los cinco minutos de partido disfrutaba de cuatro bolas de rotura para ponerse 3-0; cinco minutos después no solo había dejado escapar la oportunidad, también había permitido un break de Búblik. Con problemas con su primer saque -acabó con un 57%-, volvió a encallarse en el revés, campo de batalla estos días. Pero se rehizo. Al contrario que el día anterior, controló los pensamientos negativos, estiró los puntos y poco a poco volvió a fluir. De hecho, encadenó nueve juegos consecutivos a favor para decidir.
Con las rarezas de Búblik, tuvo tiempo incluso para entretenerse y multiplicar sus highlights. Si buscan el vídeo del partido, encontrarán la defensa de un smash que cambió el partido, una contradejada deliciosa, un globo a un rival de casi dos metros y, entre otras cosas, un raro remate dándose la vuelta que nadie esperaba. Sus estadísticas no fueron gran cosa -13 ganadores-, pero esta vez se marchó con una sonrisa.
Un hito histórico y a semifinales
«Estoy muy contento de haber llegado a mi victoria número 300 en la ATP», aseguró cuando le mencionaron el hito histórico. Más allá de eso, el valor de haber alcanzado el número 300 está en que solo necesitó 67 derrotas para hacerlo, menos que Novak Djokovic, Rafa Nadal o Roger Federer. De hecho, en toda la historia, solo Rod Laver y Jimmy Connors lo hicieron con mejor balance. «Ahora que sean más», proclamó Alcaraz, y este mismo sábado tendrá la oportunidad.
Ante Valentin Vacherot (no antes de las 15.30 horas, Movistar) buscará el pase a su segunda final consecutiva en Montecarlo para revalidar el título y mantener el pulso con Sinner por el trono del tenis mundial. El italiano se medirá antes (no antes de las 13.30 horas, Movistar) a Alexander Zverev en unas semifinales recurrentes -este año ya se enfrentaron en Indian Wells y Miami- que suelen caer de su lado. El número uno se decide estos días y Alcaraz aglutina argumentos para defenderlo.
Por JAVIER SÁNCHEZ/El Mundo.es



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