Después de haber fracasado en su objetivo central:
evitar el triunfo de Danilo Medina, pretextando oposición a la concentración de
poderes en un solo partido, la estructura mediática que sustentó desde la
sombra la candidatura de Hipólito Mejía, afana por una nueva meta: matar las
esperanzas que el pueblo dominicano tiene cifradas en una nueva administración
gubernamental.
El método sigue siendo el mismo que llevaron a cabo
en la campaña: desmérito por asociación, esto es satanizar a Leonel Fernández y
su administración, proyectarlo como un ambicioso desmedido que se prepara para
gobernar detrás del trono, y en consecuencia, disminuir a Danilo Medina,
presentándolo como un títere andullado.
Leonel Fernández ha expresado con claridad cuál es
la agenda que le ocupará en los próximos años, que en el plano internacional se
concentra en la continuación de su batalla contra la especulación financiera
con los precios de los alimentos, y en el plano local, en el relanzamiento y
modernización del Partido de la Liberación Dominicana.
Los que conocen a Danilo Medina saben que no habría
buscado la presidencia de la República, arriesgándose como lo hizo a
sacrificarlo todo, si no fuera con la idea de gobernar con el librito que ha
ido aposentando en sus convicciones, nutridas de un conocimiento profundo de la
realidad dominicana y de los asuntos de gobierno, combinación que producirá un
mandato ejemplar. Es humilde, sabe escuchar, pero con Danilo Medina
gobernando, nadie se atreve a decidir
por él.
Lo dijo al recibir el certificado de elección de la
Junta Central Electoral, se ha preparado como nadie para dirigir el país en
cualquier circunstancia, precisamente lo que lo hacía la mejor opción era que
se avizoraban tiempos difíciles, grandes desafíos nacionales e internacionales.
Contrario a lo que se quiere proyectar, se percibe
por todas partes un país confiado en que ha hecho la mejor elección, y estos
datos lo reafirman: El Índice de Confianza General de Intec, junio 2012,
demuestra que los dominicanos están mirando hacia el futuro con mayor
optimismo, la confianza en que la situación personal y familiar va a mejorar,
se ha incrementado de 44.67 en el estudio del 2011, a 51.50 en el actual, y la
confianza futura en relación con la mejoría del país ha crecido de 47.81 a
56.01, lo que es 8.20 más, y si alguien quiere decir que eso es subjetivo, yo
le preguntaría si lo es que la empresa de telefonía y entretenimiento Tricom,
poco días después de las elecciones anunciara la transformación tecnológica más
importante que ha experimentado en su historia con una inversión para los
próximos tres años de 125 millones de dólares, mientras Orange, ejecuta una
inversión de 150 millones de dólares, y desde luego, que las otras empresas no
se van a quedar atrás.
Por
JULIO MARTINEZ POZO
El
autor es periodista


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