BRASILIA.- La presidente anunciará inversiones para renovar aeropuertos, puertos, ferrocarriles y carreteras. La infraestructura obsoleta lastra el crecimiento brasileño
Según explicaron fuentes del Gobierno estas iniciativas por miles de millones de dólares, que serán anunciadas a las 10 hora local (14 GMT), son parte de un esfuerzo por sacar a la economía brasileña del estancamiento que sufrió el último año.
Además de las licencias para manejar carreteras y líneas ferroviarias, los permisos estatales para el ingreso de capital privado abarcarán a puertos y aeropuertos.
Los expertos sostienen desde hace tiempo que Brasil, la sexta mayor economía del mundo, debe mejorar su obsoleta y colapsada infraestructura para entrar finalmente en el grupo de los países desarrollados.
Ese tipo de inversiones también le inyectarían oxígeno a una economía que crecería este año menos del 2%, casi la mitad del promedio del auge económico de una década que se estancó a mediados de 2011.
El Ejecutivo brasileño ya entregó este año otras concesiones por unos 14.000 millones de dólares, para que compañías privadas modernicen y operen tres de los aeropuertos con más tráfico del gigante sudamericano.
Mejorar las terminales aéreas es crucial en momentos en que Brasil se prepara para recibir una avalancha de turistas para la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.
Las nuevas medidas fueron diseñadas durante varios meses. Son "parte de un plan de crecimiento de largo plazo para alcanzar el status de desarrollo", dijo un funcionario del Gobierno.
Luego de una serie de esfuerzos para estimular el consumo doméstico tras un reciente bajón, esta fuente oficial aseguró que "ahora vamos a solucionar los problemas estructurales que limitan la productividad".
Medidas de largo plazo
Además de altos impuestos, costos laborales y una asfixiante burocracia, los cuellos de botella de infraestructura son uno de los componentes más pesados del llamado "costo Brasil", al que empresarios e industriales culpan de inhibir las inversiones en la economía.
El desembolso de capital en forma anémica ha sido históricamente un problema para el crecimiento de Brasil, incluso durante el reciente "boom" económico. Las inversiones en el país representan el 19% del Producto Interior Bruto (PIB), muy por debajo del promedio en China, India y otros grandes mercados emergentes.
Los proyectos de infraestructura avanzan lentamente, y no existen garantías de que la burocracia no vaya a frustrar sus resultados. "El gran desafío por delante es la burocracia, que podría retrasar estos proyectos de infraestructura", afirmó Newton Rosa, economista jefe deSulAmerica Investimentos en San Pablo.
Sin embargo, él y otros analistas aplauden la disposición del Gobierno de acelerar las inversiones. Ese tipo de medidas, dicen, pueden ser más efectivas en el largo plazo que los estímulos al consumo como las reducciones de impuestos y facilidades de crédito anunciadas en los últimos meses.
"Suena como un cambio de política positivo", escribió por su parte Gray Newman, economista jefe de Morgan Stanley para América Latina, en un informe reciente.
No obstante, el analista criticó "la política inadecuada que buscó responder a los serios desafíos estructurales de Brasil con medidas contracíclicas de corto plazo".
Además de los planes de infraestructura, según funcionarios el gobierno de Rousseff también prepara medidas para reducir en hasta el 10% el costo de la energía eléctrica, el más alto del mundo. Y se baraja la posibilidad de reducir los impuestos federales a las inversiones.


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