MADRID.- Entre las medidas planteadas por Sanidad para
establecer códigos en las recetas en función de lo que debe pagar cada
ciudadano se planteó un copago inferior para pacientes con VIH y otras
enfermedades crónicas. El problema ha surgido porque dicho código identifica a
los pacientes seropositivos como tales, lo que permite que los farmacéuticos conozcan
su diagnóstico, incluso aunque vayan a adquirir fármacos para cualquier otra
dolencia.
La denuncia ha surgido de las asociaciones de apoyo,
y ha provocado una pregunta parlamentaria por escrito al Gobierno por parte de
Gaspar Llamazares, portavoz de Izquierda Unida (IU) en la Comisión de Sanidad
del Congreso de los Diputados.
Algunas comunidades, como es el caso de la Comunidad
de Madrid, han creado un código de pago reducido (que responde a las siglas
CAMP, de 'campaña sanitaria') para enfermos de VIH, que se aplica tanto a sus
antirretrovirales como al resto de medicamentos que adquieran en la farmacia,
aunque no tengan nada que ver con esta infección (de hecho, la mayoría de
antirretrovirales son de administración hospitalaria, y gratuitos). Inicialmente,
la medida tiene como objetivo que los pacientes seropositivos, que a menudo
sufren otras dolencias asociadas al virus, paguen sólo el 10% del precio de los
medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud, con un tope máximo
de 4,13 euros al mes. Pero, dicho código tiene otra 'cara B'.
"Esto es una revelación parcial de la historia
clínica que queda así expuesta al farmacéutico o dependiente, según sea quien
le atiende, vulnerando el derecho a la privacidad", señala la pregunta de
Llamazares al Gobierno, según informa Europa Press.
Aunque Izquierda Unida habla de comunidades, en
plural, Jorge Garrido, coordinador de Apoyo Positivo (primera ONG en dar la voz
de alarma), admite a ELMUNDO.es que sólo han detectado el problema en Madrid. "Anteriormente,
el distintivo CAMP sólo se aplicaba a personas que ya habían llegado a
desarrollar sida, pero nos hemos encontrado con que a raíz de la aplicación del
nuevo decreto sanitario también se está aplicando a portadores de VIH [que aún
no han desarrollado la enfermedad]". Los datos de estas personas se han
obtenido del polémico registro de notificación de casos, en vigor desde 2011,
cuya puesta en marcha tantos temores despertó entre las asociaciones,
precisamente por una cuestión de confidencialidad.
La presidenta de la Sociedad Española de farmacia
Comunitaria (Sefac), Marichu Rodríguez, ha querido romper una lanza en favor
del colectivo farmacéutico, recordando que dentro de las farmacias rige la ley
de protección de datos y el secreto profesional con el mismo rigor que en un
hospital. "No somos tenderos con bata, pero no entiendo el revuelo que se
ha montado. Este código es sólo una herramienta para saber cuánto le debemos
cobrar a un colectivo que se ha decidido que pague menos por los fármacos de lo
que le correspondería por su edad y renta", apunta a ELMUNDO.es.
La
respuesta oficial
Mientras la Comunidad de Madrid ha señalado
precisamente que la medida tiene como objetivo que estas personas paguen menos
("y no que el farmacéutico conozca su enfermedad"), el Ministerio de
Sanidad se ha apresurado a quitarse la 'patata caliente' de encima, asegurando
que la aplicación de estos códigos es competencia de las comunidades autónomas.
De hecho, desde la Consejería de Sanidad madrileña se insiste en que otras
regiones deberán sumarse a esta iniciativa para "evitar discriminaciones"
entre regiones.
Discriminación es lo que produce el polémico código
CAMP en opinión de varias asociaciones, que han recordado el estigma social que
ya de por sí acarrea todavía el VIH. El representante de la Coordinadora
Estatal de VIH-Sida (CESIDA), Juan Ramón Barrios, ha calificado la medida de
"ilegal, injusta y discriminatoria". En su opinión, la notificación
de si tienes VIH es totalmente voluntaria y hay que respetar la
confidencialidad porque el colectivo de estas personas está especialmente
discriminado y no tiene por qué saber nadie su condición de seropositivo".
Jorge Garrido reconoce que la medida tiene el
aspecto positivo de que estas personas paguen menos por su medicación no
hospitalaria; y admite también que es difícil compaginar cualquier tipo de
distintivo o código en las recetas con la intimidad de los ciudadanos. "De
momento estamos recomendando a los usuarios que acudan quizás a otras
farmacias, y no a la suya habitual; sobre todo en localidades pequeñas donde
puede existir alguna relación con el farmacéutico".
En su pregunta por escrito al ejecutivo, Llamazares
plantea al Gobierno qué medidas va a adoptar para "corregir" esta
identificación de los pacientes con VIH a través de las recetas que presenten
en las farmacias. Apoyo Positivo, por su parte, ha solicitado a la Comunidad de
Madrid alguna solución, aunque insisten en que siguen esperando una respuesta.
"Quizás se debería notificar a los pacientes que el código CAMP ya no se
usa exclusivamente para situaciones de sida, sino también para
portadores". Y quieren pensar que no existe ninguna intencionalidad detrás
de esta medida, sino que se trata de algo que ha surgido a la hora de
informatizar los registros con los nuevos códigos de copago.
La presidenta de los farmacéuticos ha recordado por
su parte que este colectivo lleva tiempo reclamando el acceso a la historia
clínica, siempre que el paciente lo autorice. "Porque cuanto más
información tengamos, mejor podremos aconsejar y atender a nuestros pacientes
en el uso de los medicamentos", justifica. "Y no deja de ser
paradójico que se nos niegue, pero al mismo tiempo la administración
identifique con un sello ciertas patologías", concluye.

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