Resbalón de Márquez en Gran Premio de Malasia

MADRID.- Marc Márquez se cayó a falta de siete vueltas para el final en el GP de Malasia y no pudo proclamarse campeón del mundo en la categoría de Moto2. Al piloto español, que le bastaba con no ceder más de tres puntos respecto a Pol Espargaró, deberá esperar al próximo gran premio, el de Australia, para lograr su segundo título mundial, el primero de la categoría tras el obtenido en 125 cc. hace dos años.

En un trazado inundado por la fuerte lluvia que no cesó sobre Sepang y que obligó a retrasar el programa de horarios previsto, Márquez desapareció de una batalla suspendida a falta de dos vueltas. Bandera roja. Condiciones impracticables. En ese momento, Pol Espargaró marchaba en undécima posición que le permiten recuperar cinco puntos en la clasificación del Mundial, escaso botín ante un Márquez a quien le bastará con sumar dos puntos -decimocuarto puesto- en Australia para festejar el título.

Espargaró y Márquez se lo tomaron con mucha calma. No así el australiano Anthony West, quien desde la séptima línea de la salida y siendo un auténtico especialista en agua comenzó a remontar posiciones para ascender hasta la sexta plaza en la segunda vuelta y ser cuarto en la siguiente. Julián Simón mandaba la carrera seguido por el sanmarinense Alex de Angelis.

Las condiciones de la pista, completamente mojada por la lluvia hicieron que el desarrollo de la carrera fuese una auténtica lotería por cuanto a su ganador se refería, pero según pasaron las vueltas sí quedó claro que Márquez iba camino del título mundial, pues su único rival y autor del mejor tiempo de entrenamientos, Pol Espargaró, se iba quedando poco a poco más atrás.

La pugna que mantuvo Márquez con Andrea Iannone por la séptima plaza le jugó una mala pasada en el decimotercer giro, en el que el líder del mundial se fue al suelo, y aunque intentó regresar a la pista, su moto no arrancó y la consecución del título dependía del resultado de Pol Espargaró, quien tenía que acabar como máximo entre los 12 primeros y ese puesto, el duodécimo, era el que ocupaba por entonces. Finalmente acabaría ganando una posición y retrasando el desenlace del campeonato.



Fuente EL MUNDO

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