Los de Mourinho vencieron al equipo "maño"
con anotaciones de los argentinos en el primer tiempo y de Essien y Modric en
el final. De esta manera, alcanza el tercer lugar en la tabla y no le pierde
pisada a los líderes.
El Real Madrid recibió a un Zaragoza en racha, que
encadenaba tres victorias consecutivas, y con la dificultad de no tener el
futbolista que vertebra su fútbol, Xabi Alonso, baja por acumulación de
tarjetas, y con la obligación de no ceder ni un solo punto en su persecución
del Barcelona y del Atlético de Madrid.
Se va acercando el Real Madrid a la perfecta máquina
engrasada que rompió récords para hacerse con el título liguero de la pasada
temporada, corrigiendo su irregular inicio con empate en el Bernabéu ante el
Valencia y derrotas en Getafe y Sevilla. Tras el empate en el Camp Nou, ha
ganado con comodidad al Celta y en Mallorca, donde paseó su pegada.
En esta oportunidad, el conjunto de Morinho logró
vencer al Zaragoza, con goles de los argentinos, Gonzalo Higuaín y Ángel Di
María, promediando el primer tiempo, y de Michael Essien y Luka Modric en el
final del juego. Muchos de los titulares llegaron al duelo con descanso tras no
jugar en el estreno Copa del Rey ante el Alcoyano. De los que estuvieron de
inicio tan solo el ghanés jugó el miércoles.
El primer tiempo mostró una superioridad abrumadora
del conjunto de "merengue", que le permitió irse al descanso con dos
goles de ventaja. Sin embargo, la segunda mitad mostró a un Zaragoza ofensivo y
con la iniciativa de jugarle de igual a igual al local. Pese a sus intentos,
que incluyeron una pelota en el travesaño y un gol mal anulado, los de Mourinho
apretaron el acelerador hacia el final y lograron ampliar la ventaja a cuatro.
Ahora el Madrid se centra en la Champions. La
derrota europea en Dortmund hace que el partido del próximo martes ante el
Borussia sea decisivo, por lo que Mourinho puede optar por reservar a algunos
jugadores.
Mientras, el Zaragoza visitó el Bernabéu consciente
de la dificultad que entraña sorprender a un Real Madrid que ya se ha entonado.
Aunque bastante lejos del enorme potencial que encierra el equipo de Mourinho,
los maños llegaron al duelo a un buen nivel y con tres victorias consecutivas,
dos en Liga y una en la Copa del Rey, lo que les sirvió para incrementar la confianza
en sus posibilidades.
Los hombres de Manolo Jiménez sabían que tenían poco
que perder ante un rival tremendamente complicado de frenar y ante el que la
más mínima concesión termina convirtiéndose en gol o en una clara opción para
conseguirlo.
Ante los madridistas, Jiménez movió lo menos posible
la formación que logró imponerse en Liga al Sevilla la pasada jornada, ya que
frente el pasado miércoles en Copa alineó varios jugadores que no tuvieron la
oportunidad de saltar al terreno de juego desde el inicio.

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