Así lo establece una nueva ley del Congreso. La
norma había sido criticada por varios del gobierno de Putin.
La prohibición, que recibió el voto de los 143
senadores, forma parte de una ley en represalia por el Acta Magnitski aprobada
por EEUU, y que le impone restricciones a funcionarios rusos por la muerte en
prisión preventiva del abogado ruso Serguéi Magnitski.
De esta forma, ahora sólo falta la promulgación del
presidente Vladimir Putin para que la ley entre en vigor el próximo 1º de
enero.
La nueva legislación también prohíbe las actividades
de las organizaciones que tramitan las adopciones y suspende la vigencia del
acuerdo bilateral en esta materia, firmado en julio pasado.
Putin, que dejó entrever la pasada semana en la
rueda de prensa anual que promulgará la iniciativa parlamentaria, acusa a
Estados Unidos de incumplir el acuerdo bilateral. Y además denunció la muerte
de varios niños rusos adoptados por padres estadounidenses, debido a presuntos
malos tratos.
Sin embargo, la viceprimera ministra encargada de
Asuntos Sociales, Olga Golodets, advirtió que el proyecto de ley se contradice
con varias leyes y actas internacionales, como por ejemplo la Convención sobre
los Derechos del Niño, lo que el martes fue negado por el Kremlin.
Según una encuesta publicada por la compañía Opinión
Pública, el 56% de los rusos apoyan la prohibición. Algo por lo cual el país ha
recibido un aluvión de críticas internacionales.
Se calcula que hay cientos de miles de huérfanos y
niños abandonados en la Federación Rusa, donde sólo en los últimos años las
familias se han animado a acoger niños en régimen de adopción.

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