Hipólito el bueno, el respetuoso, hombre decente


Bastaría leer los primeros párrafos de un artículo que se publicó el sábado con su nombre en El Nacional, para saber que eso lo escribió un hombre que rinde culto a la verdad, a la decencia, al honor político...

Nada que ver con aquel individuo que se apareció como un vaquero, prevalido de su escolta militar armada hasta los dientes, en la Casa Nacional del PRD, mientras sus adherentes asaltaban a tiros el local partidario arrasando con todo a su paso.

Es otro el que formula un llamado a la concordia, al diálogo, a la conciliación que evite la confrontación fratricida “de los hijos de un mismo partido”.


No puede existir mayor simulación en un expresidente de la República a quien se le debe creer cada palabra, a quien se le asume seriedad en sus intenciones y en sus propuestas de diálogo. Porque todo es mentira, no cree en lo que dice, no es sincero en las palabras que lo ponen a decir sus escribidores.

 
Hipólito Mejía dice una cosa en la mañana, otra en la tarde y una diferente antes de acostarse... Ha sido así siempre, desde que estaba en el internado del Politécnico Loyola, cuando fue secretario de Agricultura, siendo Presidente de la República...

Él no cree en el diálogo que propone, porque siempre ha subestimado a Miguel Vargas y lo cree indigno de sentarse a negociar posiciones de principios con el presidente de su partido, a quien ni siquiera le reconoce tal condición.

Como tampoco le reconoció como tal cuando Vargas fue candidato presidencial en 2008 y no movió un dedo para que ganara esas elecciones, lo mismo por lo que quiso satanizarlo tras su derrota del pasado 20 de mayo.

Pero su estrategia, en base a mentiras y simulaciones, hace rato fue descubierta por los sectores sociales, religiosos y económicos que toman decisiones en el país. Por eso pocos hacen caso ya a sus falsos llamados de auxilio para un diálogo que no quiere.

Con el agua al cuello

Hipólito Mejía tiene el agua al cuello en este momento en el PRD. Su expulsión del partido adquiere cada día el carácter de la cosa irrevocablemente juzgada, tiene el aval del Tribunal Superior Electoral y en su caso se agotó el debido proceso. Desde el punto de vista legal, nada de lo que haga Mejía tiene validez institucional, lo mismo que el también expulsado Andrés Bautista y los suspendidos Orlando Jorge y Geanilda Vásquez.

Esa es la razón para fingir una apertura al diálogo que se negaron cuando aún era posible buscar solución negociada a la crisis perredeísta. En cambio, propiciaron una reunión de la Comisión Política ilegal para suspender a Vargas y expulsar a varios de sus seguidores. Esas decisiones, lógicamente, fueron revocadas por el TSE.

Mejía dice que envió una carta al cardenal López Rodríguez solicitando la mediación de la Iglesia, pero López Rodríguez nunca recibió esa carta.

Luego informó que envió otra carta al Presidente de la Internacional Socialista pidiendo lo mismo, al igual que al expresidente de Panamá, Martín Torrijos. Y dijo que Torrijos le respondió aceptando tal mediación... Pero un día después Torrijos también lo desmintió.

El Cardenal ha dicho que no existen condiciones para esa mediación por la inflexibilidad de las partes y que hay que esperar que el tiempo baje las tensiones. Admitió que se reunió con Vargas para hablar sobre el conflicto que afecta al PRD.

Padrón y convención

El PRD está abocado a levantar su padrón de militantes para llamar a su convención ordinaria que deberá elegir nuevas autoridades. La base tecnológica está ya estructurada para ese levantamiento.

Es un mandato que tiene que emanar de su Comité Ejecutivo Nacional, que será convocado por el presidente del partido en los próximos días, donde también se conocerá la resolución del Tribunal Disciplinario que sanciona a Mejía, Bautista, Jorge y Vásquez.

Es la reunión del CEN que se abortó con el asalto a la Casa Nacional de la Churchill el pasado 27 de enero.

La nueva convocatoria se hará una vez las autoridades del partido reciban la Casa Nacional, ocupada por tropas de la Policía desde el día del asalto. Pero no se llevará a cabo en esa sede partidaria debido a los destrozos que presenta.

La dirigencia perredeísta trata de establecer un lugar adecuado, que garantice seguridad, para convocar la reunión del CEN. Ya se advierte que no podrán asistir los expulsados y suspendidos.

¡Y lo mejor es que esta vez no lo intenten...!


Por CESAR MEDINA
El autor es periodista

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