El canal de televisión CBS pidió recato a los
artistas durante la gala de los Grammy, pero algunas estrellas no pudieron
resistir la tentación de lucir más de lo recomendado y desafiaron el código de
vestuario.
Sin duda, una de las más atrevidas fue Katy Perry,
que lucía un vestido largo en turquesa con manga larga, pero con un generoso
escote. También Jennifer López, que con su Versace pareo hizo subir la
temperatura de todos los asistentes en el año 2000, no pudo resistir la
tentación de enseñar una pierna con una vertiginosa apertura en su vestido.
"No dijeron nada de las piernas, así que pensé que soy una buena
chica", bromeó la cantante neoyorquina.
El correo interno previo a la gala, titulado
"55th GRAMMYS: Standard And Practice Wardrobe Advisory" (Aviso de
estándares y prácticas de vestuario), recomendaba que "todos los talentos
que aparecen en cámara se adhieran a la política de la cadena concerniente al
vestuario" y advertía: "La obscenidad o la obscenidad parcial en el
vestuario es inaceptable para la emisión".
"Por favor, asegúrese de que los glúteos y
pechos femeninos están adecuadamente tapados, los trajes tipo tanga son
problemáticos. Por favor, evite exponer carne desnuda bajo las curvas de los
glúteos y la raja del trasero [sic.]. Los laterales desnudos o bajo las
curvaturas de los pechos también son problemáticos. Por favor, evite ropas con
transparencias que pudiesen exponer los pezones femeninos. Por favor, asegúrese
de que la zona genital está adecuadamente cubierta", proseguía el correo
electrónico, del que se hacía eco la web Deadline.
Pero, las cantantes no siguieron las instrucciones a
rajatabla. El vestido negro de Kelly Rowland también era largo, pero con
seductoras transparencias en varias partes del cuerpo. Las cantantes Ashanti y
Natasha Bedingfield también mostraron escotes de vértigo.
Alicia Keys tampoco pareció darse por aludida con el
correo y su vestido negro con sugerentes transparencias desvelaba la curva de
sus senos. Rihanna también jugó a las transparencias con un vestido de Azzedine
Alaia, mientra que la reina del country, Taylor Swift, no dudó en mostrar sus
piernas en el escenario, pero dentro de la decencia pedida por los
organizadores.
Adele, que nunca suele utilizar modelos muy sugestivos,
ha sido original este año y ha cambiado sus habituales vestidos negros por un
vestido rojo con motivos florales, firmado por Valentino.


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