MIAMI.- David Ferrer descubrió Miami cuando aún
trataba de asomar la cabeza en el circuito. Con apenas 23 años y el zurrón casi
vacío. Un sólo título sobre tierra en Bucarest (2002) y dos finales perdidas,
sobre la misma superficie, en Sopot (2003) y Umag (2002). Bajo el sol peleón de
Florida, comenzó a escribir su historia.
En 2005, saboreó sus primeras semifinales de un
Masters 1000, pero se topó con un emergente Nadal de sólo 18 años, en la senda
de su primer Roland Garros. Un año después, chocaría con Roger Federer, campeón
en ambas ediciones. Siete cursos después, David es mucho más David y su camino,
sin Djokovic, Nadal y Federer está despejado. Sólo Andy Murray, aún en cuartos,
amenaza un horizonte cuya primera parada, antes de una hipotética primera final
allí, será el veterano Tommy Haas.
"Hace siete años no hubiera sacado este
partido", reconocía Ferrer después de sellar su pase a semifinales con una
gran remontada ante Jurgen Melzer (4-6, 6-3, 6-0). Hace siete años disputó su
última semifinal en Miami pero el entonces número uno Roger Federer no le dio
opción (6-1, 6-4). David ha crecido, y mucho, desde entonces. 19 títulos, un
Masters 1000 (París'12) y 13 finales, una de la Copa Masters 2007 y tres de
Masters 1000. Llegando a semifinales del Abierto Australia, US Open y Roland
Garros. Ahora es un clásico del 'top ten' e iniciará la temporada de tierra
desde la cuarta posición del ranking.
"Estoy feliz de que hayan pasado los años y
haya mejorado como jugador, mentalmente y como persona. La experiencia es un
grado", apunta antes de su crucial duelo ante el 'viejo' Tommy Haas
-cumplirá 35 años la semana que viene (3 de abril)-, sorprendente verdugo de
Novak Djokovic en octavos de final. La barrera ante su primera final en Miami.
"Sorprende un poco que a esa edad esté tan bien físicamente y
tenísticamente, con esa confianza en su juego".
Análisis del alicantino sobre un rival con el que ha
desarmado en las únicas dos ocasiones en las se han encontrado (Masters 1000 de
París'05 y Dubai'08). "Él llevaba el ritmo del partido, variaba muy bien
el juego y como aficionado disfruté mucho del juego de Haas. Vendrá con más
confianza contra Simon pero cada partido es un mundo".

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