LONDRES.- La reina Isabel II, que el mes que viene
cumplirá 87 años de edad y lleva 61 en el trono, ha cancelado los actos con
desplazamientos previstos en su apretada agenda para el miércoles y jueves
porque, según el palacio de Buckingham, persisten los síntomas (vómitos y
diarreas) de la gastroenteritis que la hospitalizó la semana pasada durante un
día.
Para el miércoles tenía previsto visitar una empresa
de innovación tecnológica en Londres. En su lugar, irá su hijo el duque de York
al parque tecnológico. Para el jueves, la agenda real marcaba la asistencia de
Isabel II a una misa en una capilla militar de Londres. La representará su
esposo, el príncipe Felipe, de 92 años de edad, el cual ya la sustituyó el
lunes en una misa en la Abadía de Westminster para marcar el Día de la
Comonwealth.
El palacio de Buckingham asegura que la soberana
goza de "buenos ánimos" y espera reanudar su agenda la semana que
viene con plena normalidad. El frío gélido que congela estos días las calles de
Londres contribuye a que la longeva reina, afectada de alteraciones
intestinales, se quede en palacio. La soberana fue ingresada la semana pasada
en el hospital privado Edward VII de Londres. No había entrado en un hospital
en los últimos diez años.
Aunque el lunes canceló su traslado a la Abadía de
Westminster a mediodía, por la tarde firmó una Cédula Real de 16 puntos para
los 54 países del ex Imperio británico que los comprometía a no discriminar a
sus ciudadanos por razones de raza, religión, ideas políticas, color u otros
motivos. Entre estos se daba a entender la sexualidad. La homosexualidad está
penalizada en algunos países de la Commonwealth. Ha cancelado también un viaje
a Roma que tenía previsto para los próximos días.
Para que no cunda la alarma, el palacio ha dicho que
ella continúa con sus actividades internas, las reuniones o audiencias fijadas.
Los desplazamientos parecen convertirse en el área que será restringida en la
agenda de la soberana. En su aparición del lunes por la tarde en el
secretariado de La Commonwealth, a un tiro de piedra del palacio, la reina
apareció animosa y activa como de costumbre al leer un breve texto, firmar la
Cédula Real y saludar a los asistentes al acto. Entre la edad que no perdona y
el invierno y la gastroenteritis que no se van, hasta Isabel II tiene que tomar
nuevas medidas.

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