Los pecados del Milan

ROMA.- Durante muchas semanas de aquí hasta final de temporada, los ‘tifosi’ milanistas revivirán en su imaginario la ocasión que dejó escapar Mbaye Niang cuando corría el minuto 38 del partido. En esos pensamientos el balón que disparó el francés entrará en la portería de Víctor Valdés, en todos ellos acabará en gol. Centrarán en ese pequeño detalle toda su ira tras haber desperdiciado la que ha sido sin duda la mejor ocasión para eliminar al Barça para el Milan en los últimos años.

 Massimiliano Allegri probablemente se harte de recibir críticas por desplegar una alineación muy joven contra los culés, pero como ha dicho el propio técnico toscano después del partido, “si Niang hubiera marcado, ahora sería el héroe y no el villano”.

De cualquier manera el Milan seguirá eliminado de la Champions League por haber jugado ante un Barcelona superlativo en muchos aspectos del juego, pero quizás también porque el Milan ha pecado en determinadas situaciones que han provocado una superioridad azulgrana tan destacada como se ha visto sobre el césped del Camp Nou. El Milan apenas varió su estilo de juego aun cuando tenía un marcador en contra que lo eliminaba. Le faltó ambición y concentración en varias fases del juego.

La particularidad que más modificó el Milan con respecto al encuentro de hace tres semanas en San Siro fue la forma de encarar el partido. En casa, los milanistas saltaron al campo creyéndose al menos igual de buenos que el Barcelona, sin el sentimiento victimista con el que afrontaban hasta esa fecha los partidos contra los culés. Esa actitud positiva de todos los jugadores les permitió salir con hambre al campo, con ganas de disputar cada balón al rival en una presión tan intensa y efectiva como continuada en el tiempo. Desde Abbiati hasta Boateng pasando por Ambrosini y Constant estaban centrados en cumplir con sus órdenes.

Desconfianza ‘rossonera’

En Italia, desoyendo el positivo marcador de la ida, se hablaba de la tremenda inferioridad milanista y muchos medios abogaban por un milagro para mantener los dos goles de renta. Quizás los ‘rossoneri’ se han dejado influir por esas teorías catastróficas, porque en el Camp Nou no se ha visto ni rastro del gran conjunto de la ida. La repentina recuperación de la habitual potencia azulgrana fomentó el nerviosismo en el Milan: los jugadores llegaban tarde a la presión, tomaban decisiones precipitadas cuando trataban de salir de campo propio, todo ello multiplicado en el caso de Kevin Constant y Cristián Zapata, especialmente torpes a la hora de jugar la pelota desde atrás. Al líder defensivo, Mèxes, le faltó ímpetu a la hora de ir a bloquear a Messi en los dos goles del argentino. De la zaga ‘rossonera’, el mejor parado ha sido Ignazio Abate. El lateral no fue muy exigido ni por Pedro ni por Alba y se incorporó con peligro en varias situaciones.

El capitán ‘rossonero’, Massimo Ambrosini seguramente no se vio venir el festival de asociación a gran velocidad del centro del campo culé y fue superado en prácticamente todos los duelos directos con Xavi e Iniesta. Su concentración y seguridad fueron claves en la ida, así como su entendimiento con Riccardo Montolivo, el mejor de su equipo en el día de hoy. El ex de la Fiorentina fue el encargado de lanzar los contragolpes de su equipo, generalmente buscando la velocidad de Stephan El Shaarawy, al que quizás le pudo la presión, y a Niang. Boateng era teóricamente el hombre que iba a ser el ‘falso nueve’ milanista, pero se escoró en la banda y perdió relevancia. Además, cayó repetidamente en fueras de juego por graves faltas de atención al desarrollo del partido.

Con un resultado inicial tan favorable y manteniendo a sus espaldas una historia de gigante del fútbol, el Milan no se quedará con un buen sabor de boca tras esta eliminatoria. Hasta el último minuto prácticamente estuvieron en el partido ya que un solo gol habría bastado para derrumbar al Barcelona, pero caer por cuatro goles en la Champions League refleja que algo no se ha hecho bien. Lo mejor para el Milan, y también para el Barcelona, fueron los buenos minutos que dio Bojan Krkić cuando entró al campo.

No hay comentarios.: