MAPUTO.- Sábado por la noche. Dos batallas paralelas. Una en
el reluciente campo de fútbol de Ciudad del Cabo, la otra en las calles de una
ciudad fantasma, Bangui.
En la primera, gana Sudáfrica 2-0 a República
Centroafricana en un partido clasificatorio para la Copa del Mundo de Brasil.
En la segunda, hay 13 bajas entre los sudafricanos, en supuesta y controvertida
misión de paz en el país centroafricano, y unas cuentas decenas, no se sabe el
número, entre los insurgentes.
En la primera acaba el partido, con una dolorosa
derrota, y jugadores y técnicos escuchan por la radio que un golpe de estado
les ha vuelto a dejar sin patria. En la segunda, la patria se deshace en
saqueos, matanzas, violaciones y robos.
El golpe de estado en la República Centroafricana
(RCA) de este pasado fin de semana provocó una de esas situaciones que parecen
escritas por un guionista de cine. Los jugadores de la RCA al terminar su duro
partido entraron en su vestuario y supieron que su país estaba en llamas.
"Fue frustrante, intentábamos hablar con
nuestras familias y no podíamos porque las comunicaciones están cortadas",
explicaba el vicepresidente de la no se sabe ahora si extinta Federación de
Fútbol, Gregoire Zowaye.
La complicada situación hizo que la delegación
decidiera quedarse 48 horas más en Ciudad del Cabo, donde se jugó el partido, a
la espera de que llegaran noticias más certeras de su país. Y llegaron, se
consolidaba el golpe de estado y encima los nuevos líderes de su país acababan
de acribillar a 13 soldados del país en el que estaban ahora acogidos.
Finalmente, la delegación decidió dividirse en dos
grupos. Por un lado, los afortunados jugadores que juegan en equipos
extranjeros, en ligas repartidas por todo el globo, desde Europa a Azerbaiyán o
Tailandia, volaron a París y desde allí a sus respectivos "centros de
trabajo".
El problema fue para los dos jugadores que
participaban en la liga de la RCA y el cuerpo técnico y federativo que están
ahora en la práctica perdidos en el 'limbo', como titula el 'Mail&Guardian'
sudafricano.
La delegación, finalmente, ha decidido volar hasta
el vecino Camerún, donde están afincados a la espera de que la situación en RCA
se calme. "Esperamos que las cosas se arreglen en dos semanas", ha
dicho vía telefónica uno de los integrantes de la ahora 'apátrida' selección
que ni siquiera tiene confirmado que vaya a participar en ningún partido más
clasificatorio debido a las sanciones ya impuestas por la Unión Africana.
La FIFA ha dicho que es pronto para tomar ninguna
medida. Ellos esperan en una ciudad cercana a su frontera poder volver a casa.
Sólo salieron a jugar un partido de fútbol y ahora no saben si queda algo de
sus casas.

No hay comentarios.: