'Nada sospechoso' en la casa del magnate ruso fallecido Boris Berezovski


LONDRES.- Los oficiales de la policía británica especializados en armas nucleares, biológicas y químicas que han registrado esta noche la casa del ruso Boris Berezovski, oligarca crítico del Kremlin que fue hallado muerto este sábado en su vivienda en las inmediaciones de Londres, no han encontrado nada sospechoso.

"Los investigadores no hallaron nada sospechoso en la casa y ahora estamos llevando a cabo las investigaciones de rutina", dijo el domingo en un comunicado un responsable de la policía citado por Afp.

La sección policial a cargo informó este sábado por la noche que el registro no fue más que un operativo de precaución y que no existe ningún tipo de peligro para la población.

Berezovski era considerado un fuerte enemigo del presidente Vladimir Putin y su muerte ha estado rodeada de incógnitas desde el primer momento. Su abogado, Alexander Dobrovinski, apuntó ayer en el canal ruso 24 que se trataba de un suicidio, mientras un amigo de la familia lo negó. Ante las contradicciones, la policía británica ha puesto en marcha una investigación.

Berezovsky vivía en el exilio en el Reino Unido desde que Vladimir Putin subió al poder en Rusia. Desde allí financiaba a la oposición rusa. Su yerno, Egor Schuppe, indicó que Berezovski estaba deprimido y que había suspendido el contacto con amigos y allegados. Los medios habían especulado en el último tiempo sobre problemas financieros de Berezovski. Al parecer, ofreció varias obras de su colección de arte a la venta.

El fallecimiento de Berezovski cierra toda una época en la historia de Rusia, caracterizada por el auge de un empresariado muy vinculado a las nuevas autoridades surgidas tras la desaparición de la URSS.

"Berezovski fue símbolo de la época, que a su vez se puede escribir según el destino del empresario", según el analista Stanislav Belkovski.

El empresario fallecido llegó a ser uno de los personajes de más éxito de la turbia Rusia postsoviética, todopoderoso durante el segundo mandato del presidente Borís Yeltsin (1996-1999) hasta el punto de haber sido el descubridor y padrino del Vladímir Putin y luego la encarnación del demonio en la Rusia de ese mismo Putin.

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