Los países del ALBA no lograron lo que pretendían,
excluir del financiamiento externo a las relatorías, especialmente la de
libertad de expresión. Las discusiones siguen en junio.
Los cancilleres y representantes de la OEA votaron
este viernes para aprobar una resolución que deja abierta la posibilidad de que
continúe el debate sobre la reforma de la CIDH, pero cierra algunos puntos
sobre la financiación de la misma que le permitirán seguir recaudando fondos
fuera del organismo.
La resolución se aprobó por unanimidad tras casi
doce horas de debate en el plenario y en una comisión paralela a puerta
cerrada.
Por su parte, Ecuador amenazó este viernes con
denunciar la Convención Americana de los Derechos Humanos, al igual que ya lo
hizo Venezuela, si la OEA decide no continuar con un proceso de revisión de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la que también es firme
crítico.
"Lo que pedimos es seguir la discusión. Si no es
posible, tenemos que entender que no tenemos el derecho de hacerlo. Si no es
posible entonces discutir eso aquí, nosotros anunciamos como hemos dicho que
preferimos estar fuera del sistema" interamericano de derechos humanos,
dijo Patiño.
La Asamblea de este viernes buscaba cerrar una larga
discusión de 22 meses de reformas de la CIDH, ente autónomo de la OEA, pero la
oposición de Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, países detractores de la
Comisión, impedía llegar a un consenso para hacerlo, luego de más diez horas de
debate y negociaciones.
Los debates enfrentaron a un grupo mayoritario de
países, que deseaban cerrar el proceso de reformas de la CIDH que se ha
prolongado por casi dos años, a la persistente negativa de Ecuador, Venezuela,
Bolivia y Nicaragua de permitirlo, ya que afirmaban que aún quedaban
"distorsiones" en la Comisión.
Numerosas organizaciones no gubernamentales y la
propia CIDH habían pedido la clausura del proceso para que la Comisión pueda
abordar totalmente sus labores habituales.
En última instancia, Argentina propuso una
modificación a uno de los párrafos de la resolución, que abre la posibilidad de
que se siga el monitoreo sobre la CIDH de manera indefinida, que sumó a los
países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) al
consenso.
La resolución compromete a la OEA al "pleno
financiamiento" de su sistema de derechos humanos, pero hasta que eso
suceda permite fondos externos, que brindan gran parte de su presupuesto, y
supedita el fortalecimiento de sus relatorías a "un financiamiento
adecuado", una victoria de un grupo de países liderados por Estados
Unidos, Canadá y México.
Este ha sido "un extraordinario resultado de
todo el proceso de discusión", se congratuló el canciller ecuatoriano,
Ricardo Patiño, al hablar a periodistas tras la clausura del encuentro, al
aseverar que casi todas las peticiones de los países del ALBA fueron tomadas en
cuenta.
Quito y sus aliados insisten en reivindicar las
propuestas emanadas de una conferencia organizada en Ecuador hace dos semanas,
y que entre otras cosas pedían sacar la sede de la CIDH de Washington, prohibir
su financiación fuera de la región y dar las mismas capacidades a todas las
relatorías del ente, lo que equivaldría a debilitar la Relatoría sobre Libertad
de Expresión.


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