MIAMI.- Un
tribunal de apelaciones suspendió hoy la condena a cadena perpetua impuesta en
2008 contra Michael Hernández, acusado de haber degollado a un amigo en el
cuarto de baño de la escuela cuando ambos tenían tan sólo catorce años.
La Corte de Apelaciones del Tercer Distrito difundió
este miércoles su decisión sobre este controvertido caso, después de que el año
pasado el Tribunal Supremo estadounidense estableciera que no se pueden imponer
cadenas perpetuas a menores de edad.
"La sentencia de Hernández a cadena perpetua
sin derecho a libertad condicional por un asesinato de primer grado es
inconstitucional, porque se impuso de forma obligatoria", establece la
decisión de 16 páginas.
Añade que, "en consecuencia, anulamos su
condena por asesinato en primer grado y nos remitimos a un tribunal de
instancia inferior para que fije una nueva sentencia".
Hernández fue condenado en noviembre de 2008 por
matar en febrero de 2004 a su amigo Jaime Gough, con más de cuarenta puñaladas,
en la escuela de Southwood, a las afueras de Miami.
Aunque Hernández, que confesó el crimen, alegó
problemas de enajenación mental, el jurado no le creyó y le declaró culpable de
asesinato en primer grado. Luego un tribunal de Orlando le condenó a cadena
perpetua sin derecho a libertad condicional.
Los fiscales, pese a que reconocieron que el
muchacho tenía problemas mentales, respondieron que el cuadro clínico que
presentaba Hernández, de origen puertorriqueño, no correspondía con la
definición legal de demencia.
Hernández decidió declararse enfermo psíquico y
rehusar la propuesta de la Fiscalía de aceptar una condena de 40 años de cárcel
para evitar así una eventual sentencia a cadena perpetua si era declarado
culpable, como finalmente sucedió.
El adolescente confesó a la policía en una
declaración grabada en vídeo que apuñaló y degolló a Gough, de padre panameño y
madre salvadoreña, en el baño de la escuela de secundaria de Miami con un
cuchillo de sierra.
Además de la cadena perpetua se le impuso otra pena
de 30 años por tratar de matar a otro estudiante.
El caso en su día atrajo tal atención mediática en
Miami que se decidió trasladar su seguimiento a los tribunales de Orlando, en
el centro de Florida.

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