El ex presidente alemán Christian Wulff, acusado por la Fiscalía de corrupción
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PARIS.- La Fiscalía de Hannover ha presentado esta mañana
una acusación formal contra el ex presidente alemán Christian Wulff, inscrita
en el juicio contra el que fuera su amigo cercano, el productor cinematográfico
David Grönewold, al que se acusa de soborno. El ex mandatario democristiano
había rechazado esta misma semana la última oferta del fiscal para zanjar su
acusación con un acuerdo.
La Fiscalía considera probado que Grönewold pagó los
gastos de una visita de Wulff y su esposa a la Feria de la Cerveza de Múnich en
2008, cuando era primer ministro del Land o Estado federado de Baja Sajonia,
con el objetivo de mediar ante Siemens, empresa a la que el productor había
pedido financiación para un proyecto.
A esa misma edición de la Oktoberfest asistía el
presidente de Siemens, Peter Löscher, y Grönewold esperaba que el encuentro
resultaba rentable. Wulff, por su parte, siempre ha negado haber realizado
intermediación o presión alguna.
El viaje de la pareja Wulff costó 754 euros, una
cantidad menor que había impulsado al fiscal a buscar un acuerdo con Wulff. La
última oferta fue que aceptase pagar una multa de 20.000 euros a cambio de
cerrar su carpeta en el expediente del juicio. El democristiano Wulff alegó que
se trataba de una "cuestión de honor" y que no pagaría la multa. Hizo
saber que deseaba que el juicio llegase hasta el final y verse declarado
inocente, como siempre se ha considerado.
Los abogados de Wulff albergan la esperanza de que
la Audiencia Provincial de Hannover no acepte a trámite la imputación, pero la
presión política sobre el tribunal es intensa. Es la primera vez que un jefe de
Estado es procesado en Alemania y hay gran expectación sobre el juicio.
Las amistades inapropiadas del matrimonio Wulff
fueron conocidas durante su etapa como primer ministro de Baja Sajonia, pero
cobraron más fuerza después de que fuera elegido presidente de Alemania, el 30
de junio de 2010. El motivo de su dimisión, en febrero de 2012, no fueron
exactamente las críticas que recibía desde hacía meses por haberse dejado hacer
regalos inapropiados en su anterior cargo, sino las presiones que ejerció sobre
dos medios de comunicación alemanes para que cesasen de publicar informaciones
al respecto.
Por
ROSALIA SANCHEZ/El Mundo


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