MADRID.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha
cumplido con las expectativas y, a diferencia de su 'número dos', María Dolores
de Cospedal, ha hecho elipsis del 'caso Bárcenas'. No sólo no ha declarado su
"vergüenza" por haber confiado en su ex tesorero, como reclamaban
algunos dirigentes, sino que ha declarado su voluntad de luchar para que España
no se convierta en un "país inhabitable" en el que se dé validez a
las "acusaciones sin pruebas" y se haga con ello un "daño
irreparable" a los afectados.
Claro que Rajoy ha arrancado condenando con firmeza
la corrupción y reivindicando las propuestas de "transparencia" que
él mismo llevó al Debate sobre el Estado de la Nación. Además, ha emplazado a
todos los partidos políticos a que se sumen a ellas y "aporten lo que
estimen oportuno y conveniente" para que este tema "sea
historia" en España.
También ha reivindicado la propia actuación en los
casos habidos en su partido. "Toda corrupción es inaceptable, hay que
perseguirla en cuanto aparezca. Este partido ha actuado cuando ha tenido
conocimiento con un nivel de exigencia que nadie ha igualdado, y es nuestra
obligación colaborar con la justicia y poner todos los instrumentos", ha
dicho en su discurso ante la Junta Directiva.
Ahora bien, "dicho esto", Rajoy ha
solemnizado: "Creo en la política, una actividad noble y digna, propia de
las sociedades civilizadas, que va más allá de las ideologías y de las
querellas partidistas, y yo me siento orgulloso de vosotros".
Y ha insistido: "También quiero recordar que no
es verdad que en España hay una corrupción generalizada, eso es una insidia.
Las excepciones sólo son representativas de sí mismas como en todas partes
donde crecen malas hierbas. España es un país limpio, que lo está pasando mal,
que tiene casos de corrupción pero cuyas instituciones están sanas y
generalizar es profundamente injusto".
Llegado a este punto, el presidente del PP, se ha
mostrado decidido a evitar que "España se convierta en un país inhabitable
en el que se pueda acusar sin pruebas, lo que causa daños que ya son
irreparables. No se trata de ocultar ni trivializar pero sí de actuar con
sensatez y equilibrio, y que se dé a cada uno lo justo".
'España es un país limpio, cuyas instituciones están
sanas'
Rajoy, que ha dedicado el grueso de su intervención
a glosar la situación económica y las reformas en marcha, también se ha
referido al polémico asunto del déficit, pero tampoco ha hecho mención alguna
de su reunión secreta con Artur Mas ni del 'déficit a la carta' que ha
despertado los recelos entre sus barones.
Sobre el primero, y de manera tácita, ha subrayado
su "disposición plena a dialogar, como he demostrado" pero le ha
advertido de que "de lo único que no voy a hablar es de incumplir la ley.
Y si alguien quiere cambiarla, ya sabe lo que tiene que hacer, porque hay
procedimientos en las leyes para reformarlas".
En cuanto a la reducción del déficit, ha
"agradecido" los esfuerzos de todas las Comunidades y les ha pedido
su voluntad de acuerdo en los dos grupos de trabajo constituidos, tanto para el
nuevo reparto de dichos esfuerzos en 2013 como en el que estudiará la reforma
del modelo de la financiación.
"Éste es un país gobernable; todas las
administraciones estamos en el mismo barco, un solo barco. Colaboraremos con
todos los gobiernos autonómicos como hasta ahora. Y yo escucho a todos, como es
mi obligación, aunque algunos no quieran entenderlo", ha enfatizado, antes
de que, al término de su intervención, sólo el presidente de Murcia, Ramón Luis
Valcárcel, haya pedido el uso de la palabra, para apoyar sus palabras.
Acoso a los políticos
Lejos de flagelarse con los asuntos que sacuden a su
partido, Rajoy ha insuflado ánimos a los suyos. Y lo ha hecho deteniéndose de
manera especial en los episodios de "acoso, intimidación o violencia
verbal" que "estos días" han sido objeto "algunos
compañeros de nuestro partido y sus familias". "Vivimos en una
democracia", les ha dicho, "pero la intimidación no puede seer una
forma de participar en los asuntos públicos. Nadie merece ser amenazado acosado
o intimidado, y menos, si el motivo ha sido haber sido elegido por la mayoría
de los ciudadanos. Ése es su pecado, y la mayoría no puede ser coaccionada por
una mayoría".
Así, por un lado, ha hecho "un llamamiento a
todos lo partidos políticos para que condenen sin tibieza ni indertidumbre
estos actos, y yo los condeno". Y por otro, ha advertido que el fenómeno
de los desahucios "no es nuevo" y que lo nuevo es que hay un Gobierno
que trabaja para paliar la situación. "Antes nadie hizo nada, y antes,
nadie protestaba, nadie", ha subrayado.
Similar discurso ha hecho en relación con el
problemas de las preferentes: "No es una responsabilidad del PP sino de
quien en su día tuvo que haber supervisado y no lo hizo, y el PP está haciendo
todo lo posible para resolver este problema que no hemos creado nosotros",
ha dicho.
El grueso de su intervención, en todo caso, ha
versado sobre su compromiso con las reformas económicas y el traslado de nuevos
ánimos para afrontarlas: ."El año 13 aún será duro, sobre todo en su
primera parte", ha comenzado por anunciar, para añadir: "En el 14 la
economía crecerá con claridad, comenzaremos a crear empleo y los españoles
notarán resultados tangibles de los sacrificios que han hecho. Así ocurrirá si
perseveramos, matenemos el rumbo y no hacemos caso de cantos de sirena".
Fuente
EL MUNDO


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