Frente al país y para que se entere quien desee o le
corresponda, digo que anda infeliz y bien montada una campaña mediática,
judicial, institucional, política y chismográfica, que tiene como objetivo
mutilar e inutilizar a PRO CONSUMIDOR, que es una de las escasas
instituciones/acciones donde el PLD y sus gobiernos nos han hecho recordar a
Bosch y su digna intransigencia en la defensa del país o sea de TODOS los
dominicanos.
Hablo de una campaña que tiene la poco cristiana
intención de convertir a PRO-CONSUMIDOR en un elefante blanco, depósito de
botellas para pagar favores políticos y poco más, entregándosela sin
remordimiento cristiano a cualquier franquicia política aliada.
Hablo de convertir a ProConsumidor en un PRA, en una
cancillería en pequeño, en Bienes Nacionales, INESPRE, Cerarte, o cualquiera
otra de esas “cosas” que son la evidencia en gris del dominante concepto del
Estado como un botín que se reparte. Es
una campaña completa y detallista, de calumnias afrentosas, Twitter y tuis inventados, con notas de prensa falsificadas
para enfrentar a Altagracia Paulino, su directora, con el Presidente de la
República.
La campaña solo tiene un error, y consiste en obviar
el hecho de que el presidente Medina, a partir de su demostradas acciones en
defensa de las grandes mayorías (Barrick Gold, Loma Miranda, Educación,
Mypimes), o sea, a partir de su partitura político/musical, tiene en Altagracia
a una interprete más afinada que Víctor Víctor cuando mañana me cante “La Brisa
de la Tarde” en la noche de Lucia. La Paulino es una interprete afinada en los
lineamientos presidenciales de lucha contra la inequidad y por la inclusión,
cual si fuera El Torito de Bonao cuando canta “Ella” (... y la luna sale para
saludarnos).
Hablo de una campaña completa que muestra las garras
y los malos juegos de estos señores del gran capital de este capitalismo -más
que salvaje feudal- que nos hemos montado en esta selva de sueños truncos y
caderas salvadoras como cristos de carne y son que todavía nos bendicen. (“Qué
sería de la noche sin ti”.)
La campaña, con sentencia y tuis está ahí. Y surge
entonces la pregunta:
Qué c... vamos a hacer nosotros, usted y yo, la
sociedad civil y la militar, las abogadas elegantes y buenonas, o las
feministas valientes y greñudas; la izquierda con camino o la derecha con
sentido, el perredeísta consciente o el peledeísta nostálgico, los chulos del
colmadón y la chica “desinquieta” del Drink, mis amigos de El Bomba de aquel
lado o mis enllaves del Bar de los Espejos que al fin tiene jamón serrano y
queso manchego.
Qué haremos todos ante esta afrenta de los señores
del poder financiador de partidos en campañas electorales, que sin ser Carlos
Batista, ya ven, salen muy caros. (Caros, como un olvido o la espera). Con su
permiso.
Por
PABLO MCKINNEY
El autor es productor de televisión


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