ATENAS.- Una nueva asesina 'pasea' por las calles de
Grecia. Se llama 'sisa' y se ha convertido en una de las drogas preferidas de
los 'sin techo' helenos. Puede llegar a ser mortal en unos meses, dicen quienes
la utilizan. Se comercializa en forma de polvo y suele consumirse fumada. Su
precio es el mayor secreto de su éxito: la dosis vale tan sólo dos euros.
Uno de los efectos colaterales de la grave crisis
económica helena ha sido el descenso de poder adquisitivo de sus habitantes.
Quienes antes tenían muy pocos recursos ahora disponen de menos aún. Lo mismo
ha sucedido en el mundo de la droga.
A la 'sisa' se le conoce ya como la 'cocaína de los
pobres' o la 'droga de la austeridad'. Ha llegado a la opinión pública helena
tras la publicación de un reportaje en la web norteamericana 'Vice', donde
varios adictos relatan sus experiencias con el novedoso estupefaciente.
"Su ingrediente básico es la metanfetamina y
sus efectos incluyen insomnio, alucinaciones y agresividad", explica a
ELMUNDO.es Jaralabos Poulopoulos, director de Kethea, el mayor centro antidroga
de Grecia. "Te hace querer matar", dice uno de los consumidores a
'Vice'.
Para las autoridades es precisamente ese aumento de
la violencia del individuo uno de los efectos más preocupantes de la 'sisa'.
"No está claro si se produce por la metanfetamina o por la privación del
sueño", señala Poulopoulos. "Hay muchos testimonios de adictos sobre
muertes resultantes del uso de 'sisa'", añade. Su organización está a la
espera de conocer datos oficiales para certificar la veracidad de dichas
informaciones.
Aumento de las adicciones y del tipo de drogas
La rápida expansión de la 'sisa' ha puesto bajo
alarma a las autoridades sanitarias del país. Esa proliferación supone tan sólo
la punta del iceberg de un grave problema sanitario: "Fue detectada por
primera vez a finales de 2010, un año después del inicio de la crisis.
Los problemas financieros han llevado al uso y
tráfico de drogas más baratas, como las sintéticas, que están hechas con
materias primas no particularmente caras y no siempre bajo control nacional o
internacional", explica Poulopoulos, un experto reconocido a nivel
comunitario.
Esos datos han sido contrastados por el Centro
Europeo de Monitoreo de la Drogas y la Adicción a las Drogas. Según dicho
organismo se ha producido una grave multiplicación en la creación de drogas
originales: hasta 70 nuevas sustancias sintéticas fueron detectadas en 2012,
mientras que de 2000 a 2005 sólo aparecieron cinco nuevas al año.
"Dichos estupefacientes pueden ser fácilmente
producidos en laboratorios caseros que pueden ser trasladados a otros
lugares", añade el experto. Tal es el caso de la 'sisa': se produce de
forma barata, mezclada en muchas ocasiones con ácido de pilas, aceite para
vehículos y champú.
Cuanto más barato, mejor, parece ser la consigna de
muchos. Seis años de recesión y tres de duras medidas de austeridad han hecho
aumentar el número de adictos en Grecia y sus problemas. "La crisis ha
creado un entorno depresivo en el cual los adictos sienten que no tienen
ninguna perspectiva o lugar en la sociedad", enuncia Poulopoulos.
Se calcula que hasta 25.000 griegos tienen serios
problemas con las drogas en un país de 10 millones de habitantes. El elevado
desempleo (hasta un 27% de los griegos carece de trabajo) ha sido uno de los
grandes culpables del alza en los problemas derivados de las adicciones. Preocupa
especialmente la cifra de desocupación juvenil, cifrada en más del 64%.
Aun así, según la agencia europea antidroga, el
heleno sigue siendo uno de los estados con menos adictos durante toda su vida:
sólo tienen problemas permanentes con las drogas uno de cada diez ciudadanos.
Una
mujer infectada con VIH en el centro de Atenas junto a su novio. | Reuters
Contagio
de VIH al alza
Uno de los resultados de la depresión y la falta de
salidas en la Grecia actual para los consumidores habituales de droga ha sido
el aumento en el contagio de enfermedades infecciosas como el VIH: "Los adictos
se han convertido en más auto-destructivos durante la crisis y ahora es más
común compartir jeringuillas. También ha descendido el uso de condones durante
el coito, suponiendo tales prácticas el aumento en los contagios de VIH",
señala el experto.
Según los datos manejados por las organizaciones
sociales y las autoridades helenas, la incidencia del VIH entre los
consumidores de droga inyectada a través de jeringuillas aumentó un 1.500% sólo
de 2010 a 2011, cuando se dieron 256 nuevos casos.
Quienes luchan contra los estupefacientes y sus
efectos secundarios trabajan en Grecia en un contexto de crisis y presupuesto
menguante. El Kethea de Poulopoulos ha perdido a 70 de sus 500 trabajadores
desde que comenzaron los problemas económicos. "Las agencias de
tratamiento hemos pasado por cortes de presupuesto y la carga de trabajo se ha
incrementado. Hay una incertidumbre e inseguridad constante acerca del futuro
de la sanidad y los servicios sociales helenos", lamenta.
Okana, la organización griega a cargo de suministrar
metadona como tratamiento, alertó a principios de mes de estar a punto de
agotar todas sus reservas de dicha sustancia.
Esa situación de incertidumbre no sólo afecta al
tratamiento por parte de los doctores, sino también de los tratados. "Ahora
hay una menor motivación para el tratamiento porque muchos creen que, incluso
si consiguen liberarse de las drogas, será muy difícil para ellos integrarse en
una sociedad en la que el desempleo es tan alto", expone Poulopoulos. Esa
situación aumenta también el riesgo de recaídas de quienes ya habían superado
sus problemas.
El Gobierno heleno ha afrontado el parte del asunto
desde una perspectiva controvertida: en marzo decidió ordenar una redada
policial en el centro de Atenas y transfirió a 132 adictos que viven en la zona
a un centro de detención de inmigrantes a las afueras de la capital. Los soltó
al poco tiempo, argumentando que habrían recibido mejor tratamiento médico en
las instalaciones oficiales.
Fuente
EL MUNDO

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