Liberan a 202 colombianos sometidos a condiciones de esclavitud

BUENOS AIRES.- Fueron necesarios 72 allanamientos policiales, realizados simultáneamente en diez provincias argentinas, para que las autoridades consiguieran detener el pasado martes a El Contador, el ciudadano colombiano que, presuntamente, encabezaba una red internacional de trata de personas con fines de explotación laboral.

Nada menos que 202 personas de origen colombiano fueron rescatadas en este operativo policial, que implicó la actuación de unos 500 agentes de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) y la policía portuaria, y que es fruto de una larga investigación conjunta. Además del cabecilla, fueron detenidos otras 23 personas de origen colombiano y se dictó la captura internacional de dos personas.

Para las autoridades argentinas, se trata de un caso de trabajo esclavo, pues los trabajadores se encontraban retenidos a fuerza de engaños. El modus operandi era el siguiente: se reclutaba a personas en zonas empobrecidas de Colombia, se les traía a Argentina con engaños y, una vez lejos de sus redes familiares y sociales, eran derivados a talleres de fabricación de canastos y otras actividades en las provincias de Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, Misiones, Santa Fe y San Juan, entre otras. Según la AFIP, presuntamente El Contador se encargaba de gestionar los cobros entre las diez provincias argentinas a las que llegaba la red, mientras que otros 14 detenidos presuntamente se encargaban del reclutamiento de las víctimas.

Una vez retenidos y doblegados en las provincias de destinos, se obligaba a las víctimas a trabajar sin remuneración, para cubrir la deuda supuestamente adquirida por el pasaje de avión. Esta modalidad de explotación, la servidumbre por deudas, es trágicamente recurrente en Argentina, tanto en casos de explotación laboral como sexual.

Sospechas en la aduana

Según las autoridades, esta investigación comenzó a raíz de sospechas de funcionarios de la Aduana, extrañados por el elevado número de ciudadanos colombianos que arribaban en el Aeropuerto Internacional de Córdoba sin equipaje ni dinero, y que se dirigían como primer destino a domicilios privados. A partir de las sospechas se coordinó la creación de un grupo especial formado por la AFIP, funcionarios de Migraciones y agentes de las fuerzas de seguridad.

Aduanas informó de que constan más de 3.000 ingresos de colombianos en situaciones similares, y que ya se han iniciado los contactos entre las autoridades argentinas y otros países. Se está investigando la posible vinculación de estas redes con cédulas de organizaciones ilegales de trata en Chile, Brasil y Ecuador.

En Argentina, en los últimos años la trata de personas con fines de explotación laboral y sexual se ha colocado en la agenda política y social, gracias a la visibilidad mediática que adquirieron algunos casos -como el de Marita Verón- y a la decidida acción de asociaciones como la Fundación La Alameda o el proyecto Esclavitud Cero. Estas dos entidades estiman en 500.000 las personas que trabajan en el país en condiciones análogas a la esclavitud. Advierten además de que las redes internacionales de trata mantienen conexiones con otras actividades ilícitas, fundamentalmente el narcotráfico, y que se están conformando redes mafiosas de entidad como antes no existían en el país.

Aunque en este último punto -la presencia de redes mafiosas, y no sólo de pequeños grupos de delincuentes, en Argentina- no hay acuerdo entre los expertos, en algo sí parece haber consenso: es la connivencia y la corrupción en diferentes instancias, desde las autoridades aduaneras a la policía local, la que permite la tenacidad con la que el problema del trabajo esclavo se ha incardinado dentro de la misma cadena productiva de algunos sectores, como el textil, donde el 78% de los empleos son en negro.

Explotación y migración

Según diferentes estudios, los bolivianos son, seguidos de los paraguayos y de los argentinos de las provincias del Norte argentino, el colectivo más afectado por este tipo de explotación que se basa en la cooptación por engaño. Con todo, los colectivos de inmigrantes recuerdan los riesgos de vincular la inmigración a la delincuencia, y la necesidad de perseguir a los explotadores, y no a las víctimas.

El otro debate tiene que ver con qué ocurre con estas personas después de ser liberadas: desde la Ley de Trata de 2008 se han producido cientos de allanamientos y más de 3.000 personas han sido rescatadas; sin embargo, no se han articulado las instituciones y los recursos necesarios para atender a estas personas, que después del allanamiento se quedan simultáneamente sin vivienda y sin trabajo, por lo que, en muchos casos, terminan volviendo a situaciones de explotación similares. Por eso recuerdan los expertos que la única solución posible remite a las causas de base: la pobreza enquistada en varias regiones de América Latina.




Fuente EL MUNDO

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