MONTMELÓ.- Cuando un volcán entra en erupción, es
ideal salir pitando para evitar arder. Y sobre todo, no mirar atrás. La lava
fue sacudiendo a varios pilotos, que acabaron en la grava del circuito de
Montmeló. Hasta siete se estamparon contra el duro y ardiente asfalto, mientras
uno de ellos escapó indemne: Jorge Lorenzo.
El piloto de Yamaha tiró de manual de supervivencia.
Cuando había que escapar del fuego, el polvo y el desastre, apretó a fondo, dio
gas hasta dejarse la muñeca en la moto y realizó una salida práctica a la par
que efectiva. Pese a partir tercero, apuró en el inicio, se acercó a Dani
Pedrosa y le superó sin complicaciones. Fue una jugada perfecta que le ha
valido al actual campeón del mundo escalar donde no hay lava, en lo más alto
del podio, pero no le permite rescatar el liderato del Mundial de Moto GP, aún
propiedad del representante de Honda.
De todas formas, se trataba de eso, de correr como
un poseso, sin echar una miradita a los perseguidores. Ya se las apañarán. En
cuanto se deshizo de Pedrosa en el arranque, tras pegarse a él y luego acelerar
a tope, no hubo quien le atrapara. Marcó el ritmo de la carrera con sensatez y
también, con la pelea entre los dos pilotos de Honda. Pedrosa y Marc Márquez
pugnaban por el segundo puesto, en un duelo en el que las aproximaciones eran
constantes. Incluso, parecía que las gomas de los neumáticos se rozaban de vez
en cuando, en un duelo terrible que a punto estuvo de hacer planear por el
negro y derretido asfalto a Márquez en un intento de adelantamiento.
Y es que aquí, ni rango ni nada. Ya puede estar el
volcán arrasando todo, que cuando uno quiere salir de ahí va a por el que tiene
delante como sea. Sin embargo, y sin querer, permitían que el mallorquín fuera
sintiéndose más cómodo que un dominguero en la playa en un día como éste.
Otros, en cambio, sufrieron de lo lindo. Hubo hasta
seis caídas en los primeros compases de la prueba. Entre ellas, la de Álvaro
Bautista, la segunda consecutiva. Luego hubo una más, la de Héctor Barberá. No
obstante, la más significativa fue la de Crutchlow, que permitió a Valentino
Rossi auparse a la cuarta posición aunque, por mucho que rondara a Márquez, por
mucho que le invite a su casa y por mucho que le adule, el chico no se deja
adelantar ni siquiera por una moto de la policía en plena persecución con las
luces y la sirena a todo trapo.
Con todo, la victoria de Lorenzo es triple: vence en
Montmeló por segundo año seguido, mantiene opciones de lograr el Mundial que
está defendiendo (ahora se sitúa a siete puntos de Pedrosa) y se marcha con el
mono impoluto en un domingo ardiente en el que hubo pleno de españoles en las
tres categorías (Lorenzo, Espargaró y Salom). Y no sólo por ese verano que ya
quema, sino por las batallas que se libran a su vera para ganar el campeonato.
Y en el podio, un gesto emotivo. Lorenzo, en el
escalón más alto, cogió en el brazos a Anna Vives, una chica con Síndrome de
Down y creadora de una tipografía social que pretende sensibilizar sobre la
igualdad social, que había diseñado el casco que el piloto lució en Montmeló.


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