NUEVA YORK.- El estado de Nueva York sería incapaz
de aminorar el impacto en los recortes del Programa Suplementario de Asistencia
Nutricional (SNAP), según funcionarios electos. El panorama sería devastador para
las familias más pobres, entre ellas el 19% de latinos que son beneficiados.
"La ciudad no tiene la capacidad para reducir
las afectaciones o para soportar un plan de emergencia que sustituya los fondos
eliminados", dijo la concejal Melissa Mark-Viverito. "Es una crisis
cuya solución está en las manos del Congreso, va más allá de lo local, es una
grave situación nacional".
Viverito indicó que la angustia impera en las
familias trabajadoras de su distrito, hecho que se agrava con centros de comida
al límite de sus servicios.
New York Coalition Against Hunger estima que en la
ciudad 1.5 millones dependen de centros de distribución de comida y el 43% de
la población hispana tiene problemas para obtener alimentos de primera
necesidad.
Adriano Espaillat destacó que el
Senado estatal se enfrentaría a una difícil situación en su intento por
aminorar el impacto.
"Es anticipado ofrecer una solución, pero en
definitiva los recortes serán catastróficos", sentenció el senador estatal .
La senadora federal Kirsten Gillibrand, miembro del
comité de agricultura, sometió una enmienda para evitar el corte de US$4,100
millones en cupones de alimentos.
Según su idea, se compensaría el dinero al reducir
la cantidad que el gobierno paga a las compañías de seguros de cosecha, de
$1,300 millones a $825 millones por año. Del partido demócrata, 29 tomaron
partido, pero 41 republicanos rechazaron la propuesta.
"Es inaceptable aliviar el déficit a expensas
del hambre de niños, ancianos y veteranos", dijo Gillibrand en un
comunicado de prensa.
En años recientes, Nueva York registró un incremento
de 30% de beneficiarios de SNAP, mayores de 65 años, según cifras de la ciudad.
Sentado en una acera en la esquina de la calle 118 y
la Primera avenida, Antonio Fernández sostiene un plato de verduras, un
obsequio del comedor de beneficencia Casa María de Nazareth.
El cubano, de 60 años y un residente de la vivienda
pública desde 1980, acude al centro —que hace más de 20 años ofrece raciones de
comida donada por restaurantes, bodegas y hoteles— porque los US$97 que recibe de
SNAP semanales son insuficientes.
"Mi situación de pobreza será más aguda. Soy un
anciano sin familia que dependerá de la caridad", sostuvo Fernández.
Fernández sería uno de los 1.4 millones de
neoyorquinos que sufrirían por la medida (40% de la población nacional sería
afectada).
De ellos, el mayor peso lo tendrán los residentes de
vivienda pública, en su mayoría ancianos y familias trabajadoras con niños,
según se estima.
El mexicano Fredy Cruz y su esposa Merced Salinas,
padres de una niña de tres años, reciben mensualmente US$200 de SNAP, les rinden
para dos semanas.
Cruz, que espera el nacimiento de su segunda hija,
aporta US$300 de su salario para cubrir las necesidades alimenticias restantes,
sacrificando otros requerimientos básicos como la compra de ropa.
"Tendría que limitar todavía más mis gastos.
Nos están quitando el bocado de la boca", indicó.
200,000
familias se afectarían en NY
En Nueva York, los recortes involucran la pérdida de
unos US$130 por mes para cerca de 200,000 familias beneficiarías de SNAP.
El problema podría ser mayor si la Cámara de
Representantes aprueba una versión similar del proyecto de ley del Senado.
El proyecto de la cámara baja implica una pérdida
promedio de 10% de los beneficios mensuales de las familias y una pérdida anual
de US$175 millones para la economía de Nueva York, donde supermercados y negocios
pequeños participantes tendrían grandes perdidas.
De igual manera, Triada Sampas, vocera de Food Bank
for New York City, destacó que en los últimos años ha perdido casi 50% de sus
fondos. La drástica reducción del programa SNAP amenazaría los centros de
distribución de alimentos, como Food Bank, que el año pasado sirvieron 11
millones de raciones menos que en 2011.
Por
ZAIRA CORTÉS/Edlp


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