Peledeístas amarran por directivos en el Congreso

LAS CÁMARAS.- Los peledeístas siguen afirmando, negando, amarrando, creando escenarios y entreviendo posibilidades respecto a la casi eminente escogencia de los directivos del Congreso Nacional. De si Reinaldo Pared en el Senado, o Abel Martínez en la Cámara de Diputados. Los alternativos ni siquiera se atreven a levantar cabeza, y sólo observan, aunque esperan que la pava se equivoque de nido y ponga sus huevos en tierra. Sea una cosa o la otra, aseguran que la sangre no llegará al río. Lo mismo se dice de los perredeístas, que no participan en la lucha por las presidencias de la Alta y la Baja, pero que sí se someten a un escrutinio que parece tener las mismas implicaciones. La selección del vocero de su bancada en la Cámara de Diputados. El año pasado nombraron dos cuando sólo corresponde uno. Ahora podría ocurrir igual, pero existen expectativas de entendimiento, y de que por lo menos en esa instancia, los perredeístas hagan consenso y corrijan la actual fragmentación. Ruddy González quiere repetir, pero Radhamés González busca apoyo para sustituirlo. Ambos son del grupo de Miguel Vargas...

EL TABLERO.-  El ministerio de Medio Ambiente le cerró la puerta del frente a la Falcondo, pero le abrió una por detrás, por el patio. Negó permiso para Loma Miranda, pero sus términos no fueron concluyentes. Lo condicionó a unos cambios que de seguro la empresa hará, si la riqueza de ese subsuelo es lo que se supone. O ella misma dio a entender. El gobierno  jugó con inteligencia, pero sobre todo con prudencia, sin dejar que las fichas se cayeran del tablero.  Era cuesta arriba que después de la entereza frente a la Barrick, se entregara en los brazos de Falcondo. Pero igual que luego de favorecer una explotación minera, se cerrará a cal y canto con las demás. Puede pensarse que no, pero a menos que sea un sinvergüenza, no es fácil enviar a un tiempo un mensaje hacia dentro y otro hacia fuera. Uno al país, que teme por sus recursos, y otro a los potenciales inversionistas, que quieren hacer negocios...

PITCHER Y CATCHER.- La actual administración está haciendo lo que nunca se había hecho, de jugar con dos uniformes, o ser equipo sede y por igual  visitante. Sin dar cabida a más nadie en el campo de juego. Un día se presenta con colores de pueblo y al siguiente de potentado. Y el torneo se desarrolla de maravillas, con aceptación arriba y abajo. Las encuestas colocan al Danilo Medina gobernante por encima del 60%, y ahora se tiene que entre los empresarios tiene  puntuación parecida. Se trata de un populismo raro. Casi un fenómeno. Ahora ¿Podrá mantenerse por mucho tiempo esa buena comunicación? Lo de la Barrick no puso en riesgo la “seguridad jurídica”, y lo de Falcondo no ahuyenta la inversión extranjera. No obstante, preocupa la consistencia. Se teme que las situaciones dejen de ser tan fluidas y la suerte no caiga del cielo. Que el mago se descuide y la concurrencia se aburra. No conviene hacer  el mismo truco siempre, pues la magia es ilusión, y los ilusos se despiertan con cualquier salto de libreto...

LO NUEVO.- El ministerio público parece que se le había olvidado que los jueces de ahora no son iguales que los de antes, que hablaban por sentencia, o no recordaba que se habían agrupado. La carta que le enviaran al procurador Domínguez Brito cambia el panorama de ahora en adelante. Antes era fácil rasgarse las vestiduras ante decisiones tremendistas y acusar a los magistrados hasta de delitos imposibles. Ahora habrá que tener cuidado con las jurisdicciones, de manera que nadie se pase de la raya. Los jueces no son parches mal pegados, tienen dolientes, y aunque sean ellos, quieren cubrirse de imputaciones ligeras. ¿Por qué se molestan con la reacción de Domínguez Brito, si es la misma de otros sectores, incluso de la opinión pública en sentido general ? ¿ Cómo conciliarse con la nueva situación ? Los jueces no sólo hablarán por sentencias, o harán reconvenciones en la sala del tribunal correspondiente. También irán a las calles, a los medios, y donde sea que deban defender su probidad y competencia... 


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