Francisco Javier García acaba de salir en la carrera
por la nominación presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, con la
anuencia del presidente Danilo Medina y el deseo de que “buen viento le guíe”
de Leonel Fernández.
En la pista encuentra, aunque rezagados, a Reynaldo
Pared Pérez, y a la dinámica vicepresidenta Margarita Cedeño, puntera después
de Danilo en las simpatías presidenciales.
Francisco Javier es conocido por sus íntimos y
colaboradores como “El Líder” y en su foja como jefe de campaña tiene las cinco
victorias que ha logrado su partido en las últimas elecciones, tres
presidenciales y dos congresuales y municipales.
Dirigió la campaña que llevó a Leonel de retorno al
poder en 2004 frente a Hipólito Mejía; la de los 23 senadores peledeístas y
mayoría de diputados en 2006; la reeleccionista de Fernández, en 2008; la de
los 31 senadores en 2010, y la del triunfo de Danilo en 2012.
Pertenece al grupo que se conoce como “La Otán”,
mayoritario a lo interno del Comité Político del PLD, del que también forman
parte los fundadores dinosáuricos de ese partido junto al profesor Juan Bosch,
y se le reconocen cualidades como buen expositor, excelente polemista, de verbo
fluido y atractiva telegenia.
En los cuatro períodos de gobierno de su partido ha
ocupado posiciones relevantes en el gabinete, y desde 2008 es ministro de
Turismo y antes lo había sido de Industria y Comercio y presidente de la
Refinería Dominicana de Petróleo con reconocido buen desempeño en esas
funciones públicas.
En el proceso pasado intentó lanzar una
precandidatura que terminó aliada como las demás al proyecto de Danilo Medina,
que finalmente ganó por unanimidad la nominación peledeísta.
La
posición de Leonel
El presidente del PLD no alienta ninguna
precandidatura, pero opina que todas contribuyen con la dinámica partidaria que
mantiene a su partido como principal fuerza política, según las últimas
encuestas.
La candidatura de su esposa Margarita se desarrolla
de forma callada, pero persistente, aunque se supone que está subordinada a la
decisión de si Leonel intenta o no volver en las elecciones del ‘16.
Tan importante detalle nunca ha estado del todo
claro, sobre todo porque se entiende que un proyecto con vocación de poder no
puede quedar a merced de eventos que dependen de terceros.
Con mucho más timidez se expresa el grupo que
alienta la precandidatura de Pared Pérez, que luce también subordinado al
destino del ex-presidente Fernández.
La aspiración de Francisco Javier, en cambio, ha
concitado apoyo e interés y ya han comenzado a nuclearse figuras importantes
del peledeísmo, así como en el sector externo donde ha cultivado excelentes
relaciones por haber sido cinco veces jefe de campaña de su partido.
Las fuerzas leonelistas se ven menguadas en la
medida en que de su propio seno comienzan a surgir precandidaturas con
potencialidad y cobra fuerza la versión de que el expresidente considera la
posibilidad de aceptar la Secretaría General de la OEA.
Danilo
en la equidistancia
Danilo Medina, ocupado a tiempo completo en la tarea
de gobernar, se mantiene en la equidistancia pero no necesariamente al margen
de los movimientos en su partido.
La figura del Referéndum que viabilice una posible
reelección de Medina está siempre latente cuando el gobierno ni siquiera arriba
a su primer año, pero a lo interno del PLD esa posibilidad ha comenzado a
plantearse con preocupación para unos y esperanzas para otros.
A nivel íntimo Medina ha dicho que se va para su
casa al término de este mandato... “Pero él no se gobierna”, dicen sus
seguidores más fanatizados.
Es la misma expresión que acompaña siempre, a través
de nuestra historia, a los presidentes que buscan permanecer en el cargo más
allá del período para el que han sido elegidos. En el PLD, mientras tanto, han
dado ya el pistoletazo de salida para una larga carrera por la nominación...
¡Y Leonel en la España Boba!
Por
CÉSAR MEDINA
El
autor es periodista


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