MADRID.- Cuanto más oscurecía el cielo de Montreal, más
brillaba Sebastian Vettel. Bailando bajo la fina lluvia que convirtió el
asfalto canadiense en una trampa. Y ese baile sobre su Red Bull terminó siendo
el mejor. El más rápido. Sumando su tercera 'pole' de la temporada después de
dos meses y medio -23 de marzo en Malasia- sin mostrar al mundo esos encantos
que le habían convertido sin discusión en el rey de los sábados.
Lewis Hamilton, que se siente como en casa en Gilles
Villeneuve -tres victorias y tres 'poles'-, se quedó a 87 milésimas del alemán
en el día más grande de Valtteri Bottas, tercero en la parrilla con su
Williams. Un fino manto de agua que difuminó las opciones de Fernando Alonso,
al que le tocará partir de nuevo desde la sexta posición. En busca de otra
remontada. En busca de otro imposible.
Montreal se convirtió en un auténtico sudoku
meteorológico de nivel experto para las escuderías. De hecho, no atinó ni una
con las previsiones en el primer intento. Los pilotos irrumpieron en la
clasificación con neumáticos lisos en una apuesta que apenas duró un par de
vueltas. La única opción eran los intermedios. Y a partir de esas gomas y de
una pista convertida en cristal por esas endebles pero constantes gotas de
agua, discurrió el camino de Vettel hacia su tercera 'pole' de la temporada.
Y en ese camino, ocurrió que Felipe Massa volvió a
estrellar su Ferrari. Tres accidentes, tres bólidos destrozados en apenas dos
semanas. De Montecarlo a Montreal, la suerte parece no haber cambiado para el
brasileño, que golpeó con rabia el volante quejándose de la mala fortuna.
Perdió el control de su monoplaza cuando la Q2 agonizaba, derrapó sobre la
pista y terminó chocando lateralmente contra las protecciones. Otra puñalada
moral para Felipe que, por suerte, no sufrió ningún problema físico.
Hubo tiempo también para ver un nuevo fracaso de los
McLaren. Tras la bandera roja de la colisión de Massa, ni Jenson Button ni
Sergio Pérez fueron capaces de navegar en un trazado que la escudería británica
conoce al detalle. Lo dicen sus 13 victorias en suelo canadiense y sus 11
'poles', récord sobre el viejo laberinto de Montreal. Ninguna de las 'balas de
plata' asomó por la Q3.
Y en ese último envite, al que acudió sin mucho
ánimo, sin buenas vibraciones Fernando Alonso, Vettel volvió levantar el dedo.
Volviendo a proclamar sus intenciones, mientras el asturiano, con un Ferrari
perdido bajo la lluvia, se conformaba con la sexta posición. Viendo cómo el
Williams de Bottas, la gran sorpresa de la jornada, se colaba en la tercera
posición. Y cómo Hamilton, que buscaba su cuarta 'pole' en Canadá, se quedaba a
87 milésimas del Red Bull.
"Sabíamos que iba a ser un fin de semana
complicado. Hemos estado al límite. Hemos salvado muchas trampas. Hay que
interpretar qué agarre hay en cada curva", dijo Fernando Alonso. "En
seco podemos ser un poco más competitivo, pero hay que estar listo para todo.
El objetivo es intentar terminar por delante de nuestros rivales", añadió.
El podio es factible para el asturiano, sobre todo
en una carrera en seco. "Ahí podremos sacar más potencial del
Ferrari", concluyó en declaraciones a Antena 3 inmediatamente después de
la clasificación.
Fuente
EL MUNDO


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