MADRID.- Se presumía una
etapa cómoda y acabó siendo el mayor espectáculo del Tour de Francia. Un ataque
certero del Saxo Tinkoff a 30 kilómetros de meta desnudó al Sky –una vez más– y
redobló la sensación de locura en una etapa digna de manicomio. Por los cortes,
por los abanicos y por la sensación de guerra abierta. Alberto Contador
ascendió al tercer puesto a costa de Alejandro Valverde, hundido por culpa de
un pinchazo y casi descartado para el podio de París. Chris Froome sigue líder,
pero más vulnerable que nunca.
Vulnerable porque
ya ha perdido a dos corredores (Vasili Kiryienka y Edvald Boasson Hagen) y
porque el resto no ha ofrecido la sensación de ser un grupo tan inexpugnable
como el de hace un año. Richie Porte fue el primero en quedarse; después le
siguieron Ian Stannard y Kanstantsin Siutsou. De pronto el maillot amarillo se
vio sólo con medio equipo, y como él lo vieron todos sus rivales.
“Hemos visto que la
gente iba muerta, que (Nairo) Quintana y otros estaban solos, que el líder no
tenía un equipo potente y hemos decidido probar”, explicó Alberto Contador.
Hasta entonces la formación danesa se había mantenido en segundo plano.
Todo el
peso de la etapa había recaído en Omega Pharma y Belkin, causantes del abanico que
cortó a hombres como Mikel Nieve, Igor Antón (Euskaltel) o Marcel Kittel (Argos
Shimano). Un botín menor hasta que a 70 kilómetros para el final pinchó
Alejandro Valverde (Movistar).
El murciano sufrió
otro percance que sumar a su larga lista de desdichas. Con el pelotón disparado
camino de Saint-Amand-Montrond, la rueda trasera de su bicicleta estalló.
Movistar sacrificó de inmediato corredores para reintegrar a su líder, pero la
noticia espoleó a los hombres de cabeza. El Omega Pharma con Michal Kwiatkowski
tanteando el podio y Belkin con Bauke Mollema y Laurens Ten Dam, encontraron de
repente razones para exprimirse.
Dos, tres, cuatro
minutos. Omega Pharma y Belkin agravaron la hemorragia de Valverde. Saxo
Tinkoff no. “No tiramos antes porque no nos parecía justo con el pinchazo de
Valverde. Lo hicimos cuando ya no le fue posible contactar”, confesó Philippe
Mauduit al término de la etapa. Cuando ya no podía conectar y cuando los signos
de debilidad de sus rivales no podían ocultarse. Saxo esperó a que el maillot
amarillo agachara la cabeza para asestar su golpe maestro.
Un ataque por
sorpresa y con el pelotón desgastado por los kilómetros. Mollema y Ten Dam
pudieron atrapar ese órdago, pero no Chris Froome. “Intenté meter a Chris
(Froome en el abanico de Contador) pero no pudo seguirme la rueda”, lamentó
Stannard. El británico empezó a mirar a un lado y a otro, desesperado por no
encontrar a su equipo agrupado. Casi ni lo estuvo en plena persecución y a muy
duras en este Tour de Francia.
Mark Cavendish se
impuso al sprint, aunque la noticia estaba en sus acompañantes. La estrategia
de Bjarne Riis se saldó con un mordisco de 1:09 en la clasificación general
para Alberto Contador, Roman Kreuziger y la pareja de holandeses. Alejandro
Valverde perdió 9:54 con ellos y casi nueve minutos con Froome. El verdadero
golpe, en cambio, no se mide en tiempo, sino en moral. “En el Tour no hay
etapas de transición”, concedió Froome. Esto es la guerra.
Por ANDRÉS ARAGÓN/El Mundo


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