SANTIAGO DE COMPOSTELA.- El maquinista del tren
siniestrado en Santiago, Francisco José Garzón Amo, ha vuelto a declarar este
miércoles, esta vez a petición propia, ante el juez instructor del caso, Luis
Aláez. Ha explicado que la persona de Renfe de la que recibió una llamada en su
teléfono corporativo, momentos antes del descarrilamiento, fue el interventor,
Antonio Martín Marugán, que viajaba en el mismo tren (en el vagón 3, asiento
2B) y resultó herido leve. Pero, asegura que no estaba hablando en el momento
justo de la salida de vía, sino que había colgado "segundos antes".
La llamada duró unos dos minutos.
El audio almacenado en las dos cajas negras del tren
y extraído el martes en el Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago revelaba
que Garzón Amo recibió una llamada minutos antes del descarrilamiento en su
teléfono profesional para indicarle el camino que tenía que seguir al llegar a
Ferrol, el fin de su viaje. Los ruidos que se sentían en la cabina impedían
concretar quién era y el Tribunal Superior de Justicia de Galicia emitió un
comunicado señalando que "parece un controlador". En un tren Alvia el
interventor no puede acercarse a la cabina.
Garzón Amo acudió voluntariamente al Juzgado
acompañado por su abogada para identificar al interventor como su interlocutor.
Y, en su nueva declaración ante el juez Luis Aláez, explicó que la conversación
se centró en la vía en la que debía parar al llegar a Pontedeume, un punto del
trayecto situado poco antes de su llegada a Ferrol.
El contenido concreto de esa conversación lo ha
difundido laSexta Noticias e incluye cuatro frases. "¿Qué tal vais?",
pregunta. "Bien, ya estamos llegando", contesta Francisco Garzón.
"Cuando entres, hazlo por la vía dos", le indica el interventor.
"No te oigo bien", responde el conductor. Después, se pierde la
comunicación y se produce la salida de vía. En declaraciones a 'El País', el
revisor admitió también haber hecho esa llamada. "Llamé al conductor para
que se apeara una familia", manifestó el interventor.
Fuentes de la investigación asegura que la Policía
ya había hecho indagaciones que centraban la autoría de la llamada dentro del
propio tren y había preguntado por la conversación telefónica a testigos que se
creía que podrían haber presenciado la conversación.
No obstante, en las declaraciones que habían sido
tomadas al interventor, éste no había informado de que hubiese mantenido
contacto telefónico con el conductor en los instantes previos al accidente y,
según consta en el atestado policial, se limita a decir que no tuvo sensación
de velocidad y que había perdido el listado de pasajeros en el accidente.
El maquinista y único imputado por el accidente
tampoco había hecho referencia a esta conversación en su primera declaración en
el juzgado el domingo. De hecho, en ese interrogatorio, del que se hace eco el
diario El País, asegura no recordar haber atendido una llamada justo antes de
descarrilar.
Nuevas
diligencias con los móviles
Pese a esta nueva declaración del maquinista y a que
el juzgado ya cuenta con todos los audios extraídos de las cajas negras con las
conversaciones mantenidas en la cabina del tren siniestrado, el juez no ha
querido dejar la línea de investigación relacionada con el uso de los dos
teléfonos móviles del imputado, el corporativo (que se extravió en el
accidente) y el personal.
En este sentido, ha pedido a las respectivas
compañías telefónicas información sobre llamadas entrantes, salientes y
mensajes de ambos terminales. El domingo, nada más llegar al juzgado el
imputado, el juez ya realizó una diligencia manual del teléfono personal de
Garzón Amo, pero ahora ha solicitado que se complete a través de expertos
informáticos por si manualmente se pudo haber borrado información del mismo.
Toda
la jornada del maquinista
Según informa el Juzgado de Instrucción número 3 de
Santiago, el juez ha solicitado a Renfe diferente documentación para completar
la investigación judicial del caso, a mayores de la investigación policial que
sigue en marcha. En concreto, ha solicitado información sobre la vida laboral
del imputado que incluya resultados de controles de tóxicos realizados en los
últimos años por la empresa, resultados de pruebas de condiciones psicofísicas,
bajas, cursos y su experiencia en el trayecto donde se produjo el siniestro.
En relación con el día del accidente, el juez ha
pedido información a Renfe sobre la hora a la que comenzó la jornada Garzón Amo
y el tiempo efectivo de conducción en todos los trayectos en los que trabajó
(el tren siniestrado lo cogió en Ourense, pero antes habría llevado dos trenes
más).
El juez Aláez también quiere conocer el contenido de
las cajas negras de otros trenes que hayan realizado el mismo recorrido
Madrid-Ferrol que hacía el tren siniestrado y ha reclamado a la compañía
ferroviaria documentos sobre velocidades en la línea, sobre la máquina y sobre
normativa por la que debe regirse el personal en la cabina.
El
estado de las vías
Entre las nuevas diligencias que ha solicitado el
juez instructor figura también petición de información a Adif como organismo responsable
de las vías y estaciones. En concreto, le ha solicitado un informe sobre el
estado de las vías y peraltes en la zona del accidente, señales y balizas
físicas y luminosas en el trayecto Ourense-Santiago, además del radio de la
curva de A Grandeira tras la que descarriló el Alvia.
El Tribunal Superior de Justicia también ha aclarado
que, hasta el momento, no ha sido llamada a declarar ninguna persona en
relación con esta causa, pese a las especulaciones realizadas en las últimas
horas sobre la posible declaración del segundo maquinista. Éste había llevado
el tren siniestrado entre Medina del Campo y Ourense y seguía a bordo del tren
pese a que ya estaba en manos de Garzón Amo porque continuaba viaje hacia su
casa en Betanzos (A Coruña).
Sus
palabras ante el juez
El periódico 'El País' publica la transcripción del
interrogatorio judicial, y en ella se ve que se le pide al maquinista un
esfuerzo para entender lo ocurrido, algo que resulta infructuoso: "Le digo
sinceramente que no lo sé, no estoy tan loco como para no frenar".
Sí activó el freno en el último momento, "el
neumático, etcétera, todos", pero la tragedia "era inevitable",
"es que en la curva ya veo, ya veo que no la paso, veo que no la
paso", "antes de que se me venza el tren ya llevo todo activado, y
veo que no, que no paso".
Tras descarrilar, llamó al servicio de incidencias
de Renfe, una comunicación en la que habría reconocido su exceso de velocidad:
"Tras volcar, lo primero que tiene que hacer cualquier maquinista o
trabajador es llamar. Dije que había muchísimos muertos porque era
inevitable".
Prosigue: "A la velocidad que iba, aunque no
pudiera ver hacia atrás, yo sé lo que llevo entre manos y sé que ahí tenía que
haber desgracia (...) Es que todo va en que yo debo saber que en ese punto debo
ponerme a esa velocidad (80 kilómetros por hora), nada más".
Al juez Luis Aláez le cuenta que "cuando fue el
golpe andaría entre 180 y 190, no me dio tiempo a nada". ¿Por qué no
redujo? "Es que no le doy explicación, no lo comprendo cómo no lo
vi".
'Cuatro
kilómetros pasan muy deprisa'
El magistrado le hace una observación, que circula
cuatro kilómetros a una velocidad muy superior a la conveniente. Y Garzón Amo
concreta que casi a 200 kilómetros por hora cuatro kilómetros "pasan muy
deprisa" y que al entrar en los túneles no se da cuenta de que está en ese
tramo y no reduce.
Afirma que no bebió, extremo que corroboraron las
pruebas practicadas -"lo único, café"-, que en el último
reconocimiento médico solo tuvo una pega, "estaba demasiado delgado",
y que el iPad en el trabajo lo utiliza para sus labores profesionales, no para
consultar Facebook ni el correo electrónico.
En la cabina, como siempre, lleva su iPad con el
libro de órdenes "descargado de una página de Renfe" y la ruta.
Además, está a bordo el documento en papel, como es reglamentario, pero
prefiere verlo en la pantalla "con la lupa que permite ampliar el
mapa".

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