SANTO DOMINGO, República
Dominicana.- Un estudio dado a conocer por el Observatorio Político Dominicano de
la Fundación Global Democracia y Desarrollo (OPD-FUNGLODE) arrojó que aunque
hay este año hay menos personas infectadas por el cólera, en términos
porcentuales mueren más actualmente que cuando la epidemia estaba en su punto
mayor.
Esto porque la tasa
de letalidad para el 2013 es 1.9%, mayor que todos los años anteriores. Sin
embargo, para inicios de 2013 los datos muestran que también se redujeron los
casos sospechosos reportados. “Al comparar los datos del primer cuatrimestre de
este año con el mismo período del año anterior, se observa una disminución de
52% en la ocurrencia de casos sospechosos”, puntualiza el estudio.
El análisis revela
que desde el 2010, cuando la enfermedad llegó a la isla, se notificaron 662
casos sospechosos y cerca de 11 defunciones asociadas a la enfermedad, con una
mortalidad de 1.7%
Un año después, en
diciembre de 2011, la cantidad de nuevos casos alcanzó los 21,000, con 371
fallecimientos, mientras que en 2012 las cifras descendieron a 7,860 y 66
defunciones, con una mortalidad de 1.8%
La investigación
resalta que los datos disponibles para 2013 indican que hasta el 25 de mayo
hubo 1,016 casos de cólera y 19 defunciones relacionadas con la infección, con
una mortalidad de 1.9%.
El estudio,
realizado por la investigadora Fanny Vargas, coordinadora de la Unidad de
Políticas Públicas del OPD-FUNGLODE, destaca que la isla Española no había
registrado un caso de cólera en más de cien años, hasta después del terremoto
que destruyó gran parte de la capital haitiana en enero de 2010.
“Aquel devastador
fenómeno empeoró las condiciones de salubridad y hacinamiento del vecino país,
y el 15 de noviembre de 2010 se confirmó el primer caso de la enfermedad en
República Dominicana: un inmigrante haitiano que demandó atención y fue
ingresado en un centro sanitario de Higüey”, puntualiza el documento.
El cólera es una
enfermedad aguda, diarreica, que se manifiesta como una infección intestinal y
que ha creado, a lo largo de la historia, epidemias que han cobrado la vida de
millones de personas. Su reaparición en República Dominicana en 2010 obligó a
tomar urgentes medidas sanitarias que corregir contribuyeron a paliar sus
efectos y a reducir su incidencia en la población, a pesar de que la enfermedad
presentó niveles de epidemia en algunas regiones del país.
La investigación
destaca que a partir de la confirmación de la presencia de cólera en Haití en
2010, la cooperación entre diversos sectores del Estado, como el Ministerio de
Salud, el Centro de Operaciones de Emergencias, el Ministerio de Medio Ambiente
y la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo, fue clave para
establecer mecanismos de prevención de la amenaza en territorio dominicano.
El documento señala
que el patrón geográfico de infección seguido por el cólera fue de dirección
oeste-este, o sea, desde de la frontera hacia Higüey, y que la propagación de
la enfermedad fue rápida en los lugares donde se concentra población pobre.
“Al totalizar la
letalidad por provincia, se observa que las que presentan mayores tasas,
exceptuando a Elías Piña, son las que menos casos sospechosos tienen
registrados. ¿Qué podría explicar esta situación? Probablemente muchos brotes
son detectados a partir de una notificación de defunción, como se observa en
Independencia, La Romana, San Cristóbal, Peravia, Monte Plata, Dajabón y
Duarte”, indica.
El estudio estima
que a tres años del inicio de la epidemia, la situación parece estar bajo
control en territorio dominicano debido a que los casos reportados han disminuido
de modo sostenido y los brotes se han reducido en frecuencia, pero sugiere la
necesidad de que sea revisada la política de atención primaria para dar
respuesta al desafío para el futuro próximo de disminuir la tasa de letalidad a
menos de 1%.


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