No hubo redención
para Mark Cavendish. Tampoco premio para el arrojo de Juan Antonio Flecha. La
meta premió al más rápido, que en la llegada a Tours volvió a ser Marcel Kittel
(Argos Shimano). El alemán se impuso al británico en un sprint ahogado por una
caída en cabeza del pelotón a menos de tres kilómetros para el final. No se vio
afectado ningún favorito para el triunfo final, pero sí uno para el de esta
duodécima etapa. André Greipel, segundo en Saint-Malo, no pudo ser en esta
ocasión a sombra de su compatriota. Así se lo narramos.
Decíamos redención
para Mark Cavendish (Omega Pharma) porque el británico ya pagó su cuota de
culpa por la caída que provocó en el sprint del martes. No en forma de sanción,
puesto que se disculpó por todos los medios posibles, sino de ataque por parte
de un aficionado en la contrarreloj del Mont-Saint-Michel. ‘El expreso de Man’
se ciñó a su raíl, pero se vio superado en el último centímetro por la mejor
locomotora de cuantas se han dado cita en este Tour de Francia, Marcel Kittel.
De nada sirvió el
lanzamiento de Gert Steegmans, ni esas piernas que se han ‘estancado’ en 24
victorias de etapa. Marcel Kittel apareció por el costado izquierdo con su
imagen habitual, soldado al manillar y con el gesto serio, que por precaución
no cambió ni al atravesar la línea de meta. Pasaron unos largos segundos antes
de que el corredor germano pudiera festejar abiertamente su tercera victoria de
etapa, tercera también en el Tour de Francia después de que una gastroenteritis
le hiciera abandonar el año pasado en su debut.
Sufrió desde el
inicio y aguantó hasta la quinta etapa, porque de eso también trata en parte el
ciclismo. De estirar hasta lo imposible el umbral de sufrimiento. De desafiar
esa tolerancia. Con 200 kilómetros de escapada en las piernas, Juan Antonio
Flecha (Vacansoleil) decidió alargarla unos siete más. Sus compañeros de fuga
se fueron entregando uno a uno hasta que Francesco Gavazzi (Astana),
desesperado, ladeó la cabeza con incredulidad y le dejó marchar en solitario.
Hacia delante huyó
Flecha hasta que las fuerzas se lo permitieron. Le atraparon a seis kilómetros
para el final, con el pelotón ya enfilado hacia la llegada masiva. A poco más
de dos para la meta, los nervios volvieron a jugar una mala pasada y una caída
en la parte delantera afectó a no menos de una decena de corredores. El más
afectado, Edvald Boasson Hagen (Sky), llegó cogiéndose el hombro entre gestos
de dolor y su continuidad queda en duda hasta mañana.
Peter Sagan se
quedó desnudo, pero aprovechó la rueda de los Omega Pharma para disputar la
llegada. Sólo que esta vez la rueda ganadora no fue la de Gert Steegmans.
Marcel Kittel, triple ganador de etapa, evitó la redención de Mark Cavendish.
Fuente EL MUNDO


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