Como parte de la
estrategia para atender los casos de personas desaparecidas desde 2007, la
Procuraduría General de la República (PGR) de México comenzó la recolección de
muestras de ADN de los restos depositados desde ese año en fosas comunes en el
país. En Baja California, buscan algún rastro de las víctimas de Santiago Meza
López, "el Pozolero".
Según publicó El
Universal, en total confesó haber
“cocinado” a 300 personas. Trabajaba para el sanguinario cártel de Sinaloa
“Los cuerpos que me
daban a ‘pozolear’ me los daban ya muertos, los metía completos a los tambos”,
confesó cuando lo atraparon. Según el periódico, lloró el día de su captura e
imploró perdón; decía que él no era asesino ni secuestrador. No se asumía como
narco. “¡Mi única función era deshacerme de los cuerpos!”, declaró.
“El procedimiento para la desaparición de los
cuerpos era llenar a la mitad un tambo de 200 litros con agua, al cual se le
ponían dos costales de sosa cáustica, lo ponía al fuego, y al empezar a hervir
se colocaban los restos humanos, dejándolos por ocho horas aproximadamente”,
narró el entonces vocero de la PGR, Ricardo Nájera.


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