De haberse dedicado al humor, Rosita Fadul habría
dejado en la cola a Freddy Beras Goico, por mucho el mejor humorista que ha
tenido el país...
Todas las veces que se juntaron esos dos en la
televisión, sin importar la hora y el día, hicieron récord de audiencia y la
gente aún recuerda muchas de sus ocurrencias.
La señora Fadul --la más política de la conocida
familia de origen libanés oriunda de Santiago--, era más balaguerista que
Laíta... Su hermano menor, Monchy, era boschista enfermo... Un tercer hermano,
que dice la gente “le zumba el coco”, era medio comunista.
El asunto es que Balaguer nombra a Rosita como
gobernadora de Santiago. Ella estaba casada con un comerciante de apellido
Villamán, por lo cual el decreto salió con el nombre correcto: Rosa Fadul de
Villamán...
Rosita se había casado por primera vez con el
general Olgo Fernández, un bonachón oficial de la Policía con quien tuvo un
hijo, el hoy general Fernández Fadul, conocido por el apodo de Checho, que ha
sido director de Amet, subjefe de la Policía y ocupado otras funciones
importantes en la institución.
Checho era capitán, muy jovencito, y su madre
entendía que había acumulado méritos para ascender a mayor. Habló con Balaguer
para que le diera “un empujoncito...”
Se acercaba el 16 de agosto, fecha de los ascensos,
y Balaguer fue a Santiago a una de sus tantas inauguraciones de obras. Rosita
lo aguardaba al bajar del helicóptero y le acompañó en el auto hasta el sitio
del acto...
Balaguer la escuchó en silencio abogar por su
hijo...
o ¿Cómo se llama él, Rosita...?
“... El capitán Fernández Fadul, Presidente...
Fulano Fernández Fadul...”.
ó¿Cómo Fernández Fadul? ¿Tú no eres Fadul de
Villamán? ¡Será....Villamán Fadul!
“Ay no Presidente... Ese fue un tropezón que yo di
siendo jovencita...
Balaguer sonrió y calló... Y ahí llegaron otros temas.
...Por poco se muere de la risa
Ese día el jefe de Estado iba a inaugurar un
proyecto de viviendas para familias muy pobres que lo habían perdido todo “en
el voraz incendio del barrio El Ejido...”.
Había un solo problema: las casitas habían sido
construidas en “La Loma del T...”, un nombre vulgar que los lugareños habían
dado desde tiempo inmemorial a la altiplanicie donde se hizo el nuevo proyecto
para protegerlo de las frecuentes inundaciones.
Tocaba a la gobernadora Fadul dar las palabras de
inauguración... Le habían recomendado que en vez de “Loma del T...” llamara
“Loma de la Malapalabra” el sitio donde estaban las nuevas viviendas...
Y así lo hizo... Pero Balaguer era hombre pícaro y
malicioso. Terminado el acto, se acercó a la gobernadora y le preguntó:
óQué nombre más raro, Rosita, ¿cómo es que se llama
el sitio...?
“La loma deitoto, dotoi...” Repitió varias veces
acentuando su acento cibaeño ante la carcajada interminable del presidente Balaguer
que no había olvidado ni un segundo el ascenso de Checho...
Próximo a las elecciones
Se acercaban las elecciones de 1990, y el PLD con
Bosch de candidato, amenazaba con derrotar la enésima repostulación de
Balaguer. Monchy, el hermano de Rosita, era síndico de Santiago y su
popularidad andaba por las nubes, independientemente de que Bosch había elegido
a otro santiaguero, José Francisco Hernández, como candidato vicepresidencial.
Balaguer quería ganar Santiago y sabía que la
familia Fadul podía ser determinante en aquel momento. Complacer a Rosita con
el ascenso de su hijo Checho le resultaba conveniente y no le costaba nada...
Además de que el joven oficial tenía méritos para
ello y estaba en el escalafón.
De regreso al helicóptero con la gobernadora a su
lado, Balaguer estalló en una carcajada mientras le preguntaba a Rosita:
-¿Cómo es que se llama tu hijo, el del tropezón...?
Por
CÉSAR MEDINA
El autor es periodista

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