La soltería... de Balaguer

A Balaguer nunca se le ocurrió casarse... Aunque siempre le sobraron novias, hasta después de viejo.

Sobre su proverbial soltería, dio solo dos respuestas memorables...

“...Nunca me casé porque no encontré en mi camino a una mujer como usted”, le dijo a una periodista canadiense. Y ella se ruborizó.

“...Para poder levantarme por cualquier lado de la cama”, escribió en Memorias de un CortesanoÖ, para no dejar ese espacio en blanco.

La verdad es que nadie supo jamás la razón por la que Balaguer permaneció soltero hasta el día de su muerte, siendo, como lo describió su amigo Font Bernard, “un hombre de gusto...”.

Font atestiguó que Trujillo quiso penetrar alguna vez esa intimidad de Balaguer, y le preguntó:

Oh Usted, doctor, ¿por qué no se casa?

“Porque ya tengo cinco mujeres en mi casa, Jefe... ¿Para qué quiero más...?

Obviamente, se refería a su madre doña Celi y a cuatro de sus cinco hermanas que vivían con él en la Máximo Gómez 25. Todas, menos Laíta.

Dicen que Trujillo, que siempre trató a Balaguer con respeto y consideración, cambió de conversación y jamás volvió a tocar ese tema con su presidente gomígrafo.

Un “hombre de gusto...”

Balaguer siempre fue muy enamorado... Cuando podía verlas, “se le iban los ojos...”. Después, era capaz de apreciar la belleza femenina con el simple tacto.


Era, además, decía Font Bernard, “muy manituoso”. Con frecuencia pedía quedarse solo con la dulcinea de turno “para deslizar la mano por vaya usted a saber qué parte”.

“¡Ay, ese tercer piso del Palacio que sabe cosas...! comentó una vez Font Bernard con su habitual picardía recordando que “algunas distinguidas señorotas de sociedad” compartieron intimidad con el doctor Balaguer en aquellos 12 años “de tantos sufrimientos y dolores”.

¿Y después, ya mucho más viejo, en sus últimos diez años de gobierno...?, le pregunté a Font lleno de curiosidad en una de nuestras largas entrevistas en Hoy Mismo.

“...Cuando volvió en esos diez años fue más chulo todavía... Porque al principio se cuidaba más y disimulaba sus amores... Después, le importaba poco que la gente lo supiera... Es más, yo diría que hasta disfrutaba que la gente conociera sus romances”.

Balaguer nunca se ufanó de sus amoríos, pero su discreción de antaño se perdió con el paso de los años, tal vez porque su invalidez visual y motora lo hacía depender de terceros.

¡Era de amores cortos!

Balaguer no era hombre de “amores largos”. Tal vez para no asumir compromiso con nadie.

No solo no estuvo casado jamás, sino que tampoco se le conoció una sola relación seria... “Nunca estuvo comprometido con ninguna mujer”.

Tampoco se le conoce haber actuado con responsabilidad cuando alguna “amiga” le comunicó su embarazo...

“Más bien se hacía el loco desde que una novia le decía que estaba embarazada... No le proponía interrumpir el embarazo, pero tampoco hacía ningún tipo de compromiso”, llegó a comentar su amigo Font.

En la época, la práctica del aborto provocado no era tan común como ahora. Algunas mujeres con embarazos indeseados tomaban algún brebaje casero que no siempre resultaba efectivo.

¡Tómate algo...! Era lo que él le decía... Y desaparecía como por arte de magia.

¡A los nueve meses mandaba cinco pesos...!



Por CÉSAR MEDINA

El autor es periodista

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