NUEVA YORK.-Lucinda Martínez corrió alguna vez para
ganar medallas, pero ahora se prepara para correr simplemente por su corazón y
el de muchas otras mujeres.
Esta neoyorquina de origen dominicano participará
mañana en su primer maratón de Nueva
York, todo un logro si se toma en cuenta que se ha sometido a dos cirugías de
corazón y que los doctores pronosticaban que no volvería a realizar actividades
físicas.
"Esta carrera, estas 26.2 millas, son puro
corazón", aseguró.
Martínez no encaja en el molde que se tiene en mente
cuando se habla de personas que padecen males cardíacos.
"En la high school (secundaria) corría
competitivamente y desde entonces lo he hecho para cuidarme", dijo
Martínez. "Por eso no podía creer que eso me estuviera pasando a mí,
especialmente porque soy una mujer educada y que siempre me he mantenido en
forma".
Contaba con 33 años cuando la vida la educaría de
una manera dolorosa. Casi de la nada se le diagnosticó con fibrilación
cardiaca, padecimiento que hace que el corazón palpite de manera caótica y que
por ende empobrezca la circulación de la sangre.
Momento
inesperado
"Entonces me estaba preparando para correr el
maratón. Pero comencé a sentirme mal. Me daban mareos, transpiraba mucho,
sentía que me faltaba el aire", narró. "Un día en el trabajo me
desmayé sólo para despertar en la unidad cardiaca de un hospital. Los doctores
me dijeron que no podría volver a correr o siquiera tener hijos".
De un día para otro, Martínez se unió al grupo de
mujeres latinas que experimentan problemas del corazón.
"Yo estaba completamente saludable y de pronto
me encontraba en una sala de recuperación con puros hombres mayores de 70 años",
rememoró. "Yo era la única latina entre todos ellos".
Según la Asociación de Cardiología de Estados
Unidos, las hispanas son propensas a sufrir de estos padecimientos 10 años
antes que personas no latinas. Además, una de cada tres no sabe que las enfermedades
del corazón son la principal causa de muerte entre ellas.
Ya de por sí su panorama era sombrío cuando los
galenos le indicaron que su situación empeoraba porque ella no se había
atendido a tiempo.
"Yo no presenté ningún síntoma hasta que me
desmayé. Pero los doctores me dijeron que básicamente el músculo estaba muy
dañado y se estaba muriendo", comentó. "Me dijeron que necesitaba un
corazón nuevo, me conectaron a un máquina, y finalmente me operaron en dos
ocasiones".
Triunfo
por partida doble
Pasó poco más de un año para que comenzara a notar
su recuperación. No pensaba en maratones, sino en ser madre a pesar de que ya
los médicos le habían asegurado que jamás podría dar a luz a un bebé.
"Tuve muchas complicaciones, pero me decidí a
hacerlo", destacó. Ahora soy madre soltera de dos pequeños, de ocho y
cinco años".
Su siguiente meta fue volver a correr y prepararse
para el maratón de Nueva York. Lo hace en parte para cumplir ese sueño y en parte
para crear conciencia sobre los padecimientos del corazón entre las latinas.
"Nosotras somos más propensas a padecer
afectaciones cardiacas, pero somos las que menos atención y cuidados recibimos.
Eso es una combinación mortal", apuntó. "Me interesa que nuestra
comunidad se informe y se cuide".
A pesar de haber sorteado grandes problemas,
Martínez casi se abstiene de correr. De hecho, ella se había preparado para el
evento del 2012, que fue cancelada tras la destrucción que dejó en el área el
huracán Sandy.
Después de pensarlo mucho tiempo, esta mujer de
raíces quisqueyanas se decidió a volver a prepararse para la carrera de este
año compartiendo los sacrificios con su familia y amigos, aunque el apoyo de su
madre fue el más peculiar.
"Como toda buena madre latina, mi mamá me dijo
'¿para que tú vas a correr eso? Ya estás muy vieja y no vas a ganar'",
relató entre carcajadas. "Ahora me pregunta qué dónde va a estar ella
viéndome correr y me presume con todas sus amigas".
Pero se decidió a correrlo porque siente la
necesidad cumplir con esa meta y de paso darle un ejemplo a sus hijos, quienes
son sus admiradores más grandes.
"Con esto quiero enseñarles a mis hijos sobre
la constancia, la perseverancia. Eso es muy importante", manifestó.
"Y ellos me han apoyado mucho. Mi hija ya tiene lista la campana y una
coreografía con cánticos para apoyarme".
Las múltiples lecciones que estos últimos años le
han dejado a Martínez encontrarán un solaz cuando ella emprenda la marcha este
domingo por las calles de Nueva York.
"Correr me ha ayudado a sanar en muchas maneras
y pienso que cuando vas ahí sola, tu alma, tu espíritu se sanan",
finalizó.
Por GUSTAVO MARTÍNEZ CONTRERAS/Edlp


No hay comentarios.: