NUEVA YORK.- Para el puñado de funcionarios del
transporte público de Nueva York que recogen y catalogan más de 50,000
artículos que pierden todos los años los pasajeros en trenes, metros y
autobuses, la monótona ola de billeteras, bolsos de mano y teléfonos móviles se
interrumpe ocasionalmente por algunos de los objetos más asombrosos que la
gente deja atrás.
Un conejo, una prótesis de pierna, la defensa de un
vehículo, una tuba, un anillo de compromiso y un portafolios de apariencia
normal que cuando abrieron contenía una amplia gama de juguetes para adultos.
"Casi todas las semanas encontramos dentaduras
postizas", dijo William Bonner, supervisor de la oficina de objetos
recuperados de la Oficina de Transporte Público de Nueva York, ubicada debajo
del metro en la Calle 34, que ha acumulado 26,000 objetos este año. "¿Cómo
es posible que alguien se le pierda la dentadura?"
Varias cuadras al norte en la oficina de objetos
recuperados del Ferrocarril Metro North de la Autoridad Metropolitana de
Transporte Público, debajo de la Estación Grand Central de Manhattan, cinco
empleados procesan entre 100 y 150 objetos que llegan a diario, encontrados en
trenes de Metro-North, que viajan entre la ciudad y sus suburbios norteños y
Connecticut.
Los empleados documentan el tren, vagón y número de
asiento donde cada objeto fue encontrado. Más allá de las cajas con los objetos
más comunes, hay un estante como el de las tintorerías lleno de abrigos
olvidados. También hay una zona para varias bicicletas.
"Nos encontramos bicicletas", se maravilló
e empleado Raymond Rosario, de 41 años.
"No sé cómo las dejas en los
trenes"
Melissa Gissentanner, administradora de la unidad,
dijo que la MTA se enorgullece de devolver los objetos a sus dueños, y que
tiene un índice de devolución de 60%. "Somos el departamento de objetos
perdidos que mejor eficiencia tiene en el país, posiblemente el mundo",
dijo.
Los que buscan objetos perdidos pueden presentar un
reporte en internet. Los objetos no reclamados a veces se donan y otras se
venden. Bonner dice que una unidad de recuperación vende los teléfonos móviles
y otros objetos no reclamados o los coloca en el portal de la MTA para
subastarlos.
Los empleados dicen que la temporada de más objetos
recuperados es la navideña, cuando millones de turistas pierden todo tipo de
cosas.
Los empleados se convierten en detectives y buscan
en los bolsillos de los abrigos, tratando de encontrar una tarjeta de
presentación que les permita localizar al dueño.


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