NUEVA YORK.- Cada mañana, más de un centenar de
jornaleros esperan pacientemente en la esquina de la calle 69 y Broadway, en
Queens, a que sus potenciales empleadores detengan sus camionetas y les
ofrezcan una oportunidad de ganarse unos dólares.
Aunque sea invierno y el termómetro apenas supere
los 17 °F, la mayoría llega siempre sobre las 5 a.m. a lo que ellos llaman
"la parada", a sabiendas de que, probablemente, sólo la mitad encuentre
un empleo durante el día. Los que no han tenido suerte, permanecen hasta
pasadas las 7 p.m.
El premio, muchas veces, no compensa la espera.
"Por cada empleador honrado que te ofrece
trabajo, cinco no lo son", contó con resignación el mexicano Humberto
Llescas (45), que ha consagrado 20 años a la vida de jornalero, trabajando
fundamentalmente en construcción. "Muchos te pagan menos de lo acordado,
te llevan hasta Connecticut y no te compensan por las horas de viaje ni ofrecen
ninguna medida de seguridad".
Según la legislación vigente, los empleadores
deberían pagar el salario mínimo fijado por el estado por hora u ofrecer un
contrato de servicio que debería contener una descripción del trabajo a
realizar, la fecha, y el monto total. En la realidad, sin embargo, el acuerdo
se hace de palabra. Y muchas veces no se cumple.
El ecuatoriano Luis Alberto Guamán (53) aseguró
haber visto a empleadores que, aprovechándose del alcoholismo que padecen
algunos de los jornaleros, les pagan directamente con botellas de vino.
"Llevamos más de diez años esperando mejoras
para nuestra situación, pero nunca llegan", dijo Guamán. "Un poco de
ayuda para que haya más control y organización nos cambiaría la vida".
Organizaciones proinmigrantes esperan que la promesa
de cambio progresista que trae bajo el brazo el alcalde electo Bill de Blasio
incluya mejoras para uno de los grupos más vulnerables de nuestra ciudad.
Valeria Treves, directora ejecutiva de New Immigrant
Community Empowerment (NICE), dijo que se reunirá con representantes de otras
dos organizaciones similares –El Centro del Inmigrante de Staten Island y
Workplace Justice Project– para enviar una propuesta concreta a la nueva
administración municipal.
El principal objetivo es pedir fondos para construir
centros para jornaleros, algo que en otros lugares ha demostrado ser
fundamental para mejorar sus condiciones laborales y calidad de vida.
"Nueva York es la única gran ciudad del país
que no ha invertido en este tipo de centros", denunció Treves. "Si la
prioridad para De Blasio es atender a la gente que Bloomberg dejó postergada,
por aquí es por donde debería empezar".
Estos espacios operan como puntos de reunión de
jornaleros y de conexión entre éstos y los empleadores. Además ofrecen talleres
de entrenamiento y de seguridad en el lugar de trabajo y se dedican a proteger
el más fundamental de todos los derechos laborales: el de recibir un salario
justo.
"En aquellas ciudades en las que existen estos
centros, se han reducido significativamente los robos de salarios", aseguró
Treves.
"En Nueva York, en donde este problema es muy
grave, serían muy útiles", agregó.
Actualmente, en NYC existen sólo tres centros para
jornaleros: uno en Brooklyn, otro en Queens y un tercero en Staten Island.
Insuficientes para atender a los, aproximadamente, 10,000 jornaleros que se
concentran en el área, según Nadia Marín-Molina, representante local de la Red
Nacional de Jornaleros (NDLON).
"Esta es una ciudad progresista con una gran
comunidad de inmigrantes, por lo que debería haber más protección a los
jornaleros", sostuvo Marín-Molina. "Hay organizaciones de sobra que
tienen la experiencia y la capacidad para dirigir centros, pero faltan fondos y
apoyo del Gobierno".
Por
JUAN MATOSSIAN/Edlp


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