SANTIAGO DE CUBA.- La joven Mariam se agolpó entre
los pasajeros de una camioneta hasta llegar a Micro 8, en el Distrito José
Martí. Por su barrio, en el municipio de San Luis, le dijeron que en esta zona
de la ciudad cabecera se estaban vendiendo huevos liberados y no lo pensó dos
veces para llegar hasta allí.
A ella, como a otros muchos, no le alcanzó el tiempo
o la cola para comprar lo que deseaba ante la escasez de uno de los productos
esenciales en la dieta del santiaguero.
Más del 90 por ciento de las 505 unidades
habilitadas en la provincia para este fin están desabastecidas, debido a que la
producción, de acuerdo con las conciliaciones hechas con el distribuidor —la
Empresa Avícola Santiago—, no garantizan lo planificado para un abastecimiento
estable, explicó a JR Emilio McIntoch Cabrera, director de Ventas de Mercancías
del Grupo Empresarial de Comercio en Santigo de Cuba.
A pesar de que la entidad asegura tener
identificadas las unidades donde hay escasez del surtido, para así ubicar el
alimento de acuerdo con las prioridades que tienen definidas, lo cierto es que
la inestabilidad en la distribución del producto provoca extensas colas en
escasos puntos de la ciudad y manifestaciones de acaparamiento.
Explicó McIntoch que se adoptan medidas para evitar
que las personas adquieran grandes cantidades de huevo para la venta a precios
más elevados o negocios particulares.
Directivos de la Empresa Avícola Santiago
reconocieron que la presente producción de la provincia no alcanza para
satisfacer la demanda de todos sus clientes y la presencia en la red comercial,
pero afirmaron que el énfasis está en garantizar la canasta básica normada.
En cuanto al huevo de 1,10 (como lo conoce la
población) se priorizan puntos céntricos de las ciudades cabeceras y los Mercados
Ideales, pero dura poco tiempo en el mostrador.
El atraso en la entrega del huevo normado ha
provocado también que se dificulte la ejecución de lo planificado entre las
empresas de la pesca, los cárnicos y la avícola para que el consumidor reciba,
al menos una vez a la semana, un producto fresco.
Señaló McIntoch Cabrera que a pesar de esta
situación puntual, se debe tener en cuenta que la demanda de la población ya es
superior a la de años anteriores. Ello aconseja el incremento en los niveles
productivos, aun cuando los planes de desegregación para todos los municipios,
a partir del plan nacional, se justifican con el índice poblacional de cada
territorio.
En cuanto a la distribución a organismos y unidades
de la gastronomía y los servicios, afirmó que han existido irregularidades,
pero no desabastecimiento, porque requieren menos cantidades del producto.
La culpa es del Pienso
«La razón principal de la baja producción fueron los
efectos causados por un pienso de muy mala calidad y bajos niveles calóricos,
por lo que ya se tramita una demanda a la Empresa de Piensos. También la
llegada de un frente frío maximizó el daño a las gallinas ponedoras, precisó
Mirtha Beltrán Abad, especialista principal de la Empresa Avícola Santiago.
Ya en enero no se cumplió lo pactado por una
diferencia de un millón de huevos, lo que ante el escenario actual hace suponer
que el plan de febrero, de diez millones, se incumpla, a pesar de la compra del
surtido en otros territorios como Granma, Las Tunas y Holguín, que se concreta
según lo programado.
«En el transcurso de esta semana pensamos que con
los 342 000 huevos que vienen desde Granma podamos avanzar en la distribución
normada en el distrito 3 de la ciudad cabecera; ya resarcimos el atraso en los
poblados de El Caney y Boniato y nos quedan dos casillas en Siboney», precisó
Martha Beltrán.
Lejos de los comentarios que circulan por las
calles, el movimiento de rebaño de las gallinas ponedoras no es la causa en la
desaceleración productiva. Aclaró la especialista que esta acción se hace según
procedimientos preestablecidos y no afecta de manera significativa la
producción. Cuando le toca «decrepitar» (entiéndase reemplazar) a una granja,
otras suplen el faltante.
En la provincia hay tres unidades ponedoras que
están en habilitación sanitaria y a una le toca el reemplazamiento. Está
previsto que su producción sea suplida por el repunte productivo de las granjas
Yarayabo 2 y Vega Onda, de Palma Soriano, junto con otras homólogas de San
Luis, Contramaestre y Santiago de Cuba.
Osmín Pérez, técnica comercial de la unidad básica
empresarial San Luis, llamó la atención sobre la necesidad de que los
carniceros no vendan los huevos en las bandejas de cartón en las que se
distribuyen, que le cuestan al país ocho centavos de dólar cada unidad; deben
regresarse a las granjas ponedoras, de lo contrario se complejiza la
recolección.
Según Martha Beltrán, la producción del territorio
asciende a 331 000 unidades diarias, muy por debajo del estimado ideal, que es
de 412 000. Para finales del mes en curso pretenden acercarse a los 400 000,
cifra que no permitiría cumplir lo concebido, pero sí ofrecería un horizonte
más favorable para estabilizar la producción en marzo, anhelo que debe
concretarse si la avicultura santiaguera supera los excelentes índices
productivos de 2013.
Mientras estos son los derroteros de este producto
en Santiago de Cuba, la joven Mariam, esperanzada en que encontrará lo que
busca, seguirá viajando hasta donde le digan: ¡Sacaron huevos!
Fuente
JUVENTUD REBELDE


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