CIUDAD DEL VATICANO (24 Marzo 2014).- Jersey Vargas,
una niña de 10 años hija de inmigrantes mexicanos indocumentados, conmovió el miércoles al Papa Francisco al pedirle que interceda ante Barack Obama contra las
deportaciones en Estados Unidos.
La pequeña llegó hasta la Plaza de San Pedro del
Vaticano para participar en la audiencia general de Jorge Mario Bergoglio,
junto con una delegación de activistas por los derechos de los hispanos en la
Unión Americana.
Cuando terminó el encuentro, al cual asistieron más
de 60 mil personas, Jersey saltó una valla y se adelantó hasta la primera fila
donde, emocionada, le regaló al pontífice una servilleta, un recuerdo de gran
valor sentimental.
Como en un primer momento no pudo referirse a la
situación de sus padres inmigrantes, volvió poco después a saludar al Papa y le
habló de la inminente deportación de su padre. “¿De dónde?”, preguntó el líder
católico; “De Estados Unidos”, replicó ella.
“Me regresé y le dije que nos ayudara porque es
injusto que muchos niños estemos pasando por la misma situación, estamos
separados de nuestras familias”, dijo a Notimex la niña, en perfecto español.
“Me bendijo, me dio un beso y me confirmó que iba a
ver al presidente Obama, yo ya me sentí más calmada porque hice una diferencia
en el mundo, me dio su palabra y estoy contenta”, agregó.
El
mensaje en la servilleta
El grupo de activistas procedente de Los Angeles
tenía la esperanza de poder explicar ampliamente su situación al Obispo de
Roma, pero por su ubicación secundaria sólo pudo comunicarse con él a través de
la niña.
Jersey es la tercera de cinco hermanos del
matrimonio entre Mario y Dolores Vargas. Ella y otros dos de sus hermanos son
ciudadanos estadunidenses mientras los otros dos tienen permisos temporales.
Sus padres llevan 14 años residiendo en el país.
Desde hace más de uno el padre se encuentra en una cárcel del estado de Indiana
y su deportación es inminente. La madre sostiene a la familia, que reside en la
localidad de Panorama City, vendiendo tamales.
Contó que la servilleta regalada a Francisco es un
“trapo muy especial” porque la cosió su mamá con la inscripción “nido de amor”
y dos pájaros.
Sostuvo que ese pedazo de tela tenía un gran valor
sentimental para ella porque representaba su casa y los animales sus padres. Un
nido que ahora “está destruido” por causa de la separación, estableció.
“Estoy muy feliz y emocionada porque por primera vez
conocí a alguien muy importante. Yo le dije al Papa Francisco que nos ayude.
Las personas que son indocumentadas no cometieron un crimen, sólo querían
ayudar a sus familias, sólo querían una vida mejor”, explicó.
“Lloré porque por primera vez conocí a una persona
tan importante, es el que está más cerca de Dios, me dio un gran honor, cuando
lo vi era como un ángel, un santo. Quisiera decir a los niños que sigan
luchando y peleando por sus padres porque algún día ellos volverán y ya nunca
van a estar separados”, ponderó.
Vuela
alto la esperanza
Por otra parte, también en entrevista, el
coordinador de comunidades del Consejo de Federaciones Mexicanas en
Norteamérica (Cofem), Francisco Moreno, se dijo esperanzado porque el Papa
toque el tema de la migración con el presidente Obama.
“Fue una bendición para los migrantes, un gesto que
consideramos muy importante para nuestra causa, para la gente que trabaja desde
hace años en este proyecto y que creíamos imposible tener un viaje al
Vaticano”, estableció.
Francisco y Obama se reunirán formalmente por
primera vez en privado la mañana de este jueves 27 de marzo en la biblioteca
papal, ubicada en el segundo piso del Palacio Apostólico del Vaticano.


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