BARCELONA, España (21 Marzo 2014).- Contratado a golpe de talonario el pasado
septiembre por el presidente del Real Madrid Florentino Pérez, el galés Gareth
Bale fue recibido en España con mezcla de entusiasmo, recelo e indignación por
el costo récord del traspaso procedente del Tottenham, cifrado en unos 132
millones de dólares.
Tras unos frustrantes inicios con numerosas lesiones
musculares trabando su progresión en el club nueve veces campeón de Europa, el
valor del apodado “Expreso de Cardiff” cotiza al alza en el mejor momento,
justo a pocas horas de que Madrid y Barcelona se enfrenten por el segundo
clásico de la temporada, con la liga en juego cuando restan 10 fechas y ventaja
moderada de los blancos, que cuentan unidades puntos de distancia en la punta
del de la clasificación sobre un Barsa cuyas dudas se reflejan en la figura de
su propio fichaje estrella: Neymar.
La incorporación del astro brasileño en mayo fue
celebrada con mayor unanimidad en Barcelona que el retrasado arribo de Bale a
la capital española. La gestación del fichaje fue también distinta; lanzada la
caña de pescar largo a tiempo atrás desde el despacho de Sandro Rosell, el hoy
ex presidente se llevó la codiciada pieza, anticipándose al acérrimo rival, y
no tuvo reparos a la hora de subrayar su autoría, pasando por encima del
director deportivo Andoni Zubizarreta.
La proclamación del rebajado precio del transfer por
parte del mandatario, entonces aparentemente inofensiva, acabaría pasando
factura a ambos implicados y, por extensión, al Barsa, que alcanza el clásico
con imperiosa necesidad de ganar en su intento por revalidar el título de
campeón.
Para partidos como el del domingo apostó la entidad
por Neymar y no deparó en gastos de representación ni se molestó en dar
explicaciones sobre el destino de las numerosas y jugosas comisiones. Casi un
año después, Rosell dimitió al ser inquirido en los juzgados por presunto
delito fiscal, el club admitió que el montante final de la operación rondó el
precio pagado por Bale, el equipo perdió el lustro con que arrancó el
campeonato y el joven futbolista, quien superó una lesión en el tobillo que lo
tuvo parado por ocho partidos, una vez consumada la rotura sentimental con la
actriz Bruna Marquezine, transita la estrecha cornisa que separa la adulación
del fracaso.
El fantasioso Neymar suma apenas 12 goles en 32
partidos, estadísticas menores de las que presentan compañeros de vanguardia
como Pedro Rodríguez (18) o el chileno Alexis Sánchez (19). Pese a ello se le
supone titular para el clásico, en un nuevo intento por parte de Gerardo
Martino de sacar rédito a su innegable talento.
El técnico argentino, a su vez cuestionado, empezó
la temporada exhibiendo personalidad y sentando al brasileño, quien llegó con
diagnóstico médico de anemia y debió esperar su turno tras los veteranos.
Cumplió con gol clave al Atlético de Madrid para conquistar la Supercopa y, en
su mayor logro, marcó en su primer enfrentamiento con el Madrid, abriendo el
triunfo por 2-1 en la décima fecha jugada en el Camp Nou.
Como el resto del plantel, asumió un mayor
protagonismo cuando el astro Lionel Messi debió ausentarse por lesión en
noviembre, y marcó las mitad de sus tantos en ese tramo. Pero la vuelta del
argentino a principios de año ha supuesto una regresión en “Ney”, autor de un
solo gol en 2014 y a quien el vestuario ha visto alicaído en las últimas fechas,
en especial tras su gris actuación hace nueve días, cuando fue sustituido por
Sánchez en el partido de Liga de Campeones contra el Manchester City y escuchó
los primeros pitos de la hinchada, quizás irritada por la aparente frivolidad
exhibida hasta la fecha por el veinteañero.
Su desbordante protagonismo en las redes sociales,
donde solo en la semana previa al clásico apareció disfrutando de Disneyland
Paris junto a su compañero de selección Thiago Silva, o haciendo bromas de
dudoso gusto con sus amigos, agrada tan poco en el entorno azulgrana como su
afinidad por los bailes estrambóticos de la mano del lateral Dani Alves, quien
no se antoja precisamente el mejor padrino que el vestuario le podía deparar.
La escasa química exhibida por ahora con Messi, incluso
en las celebraciones de gol, no ha sido obstáculo para que Martino haya acabado
apostando por él en los grandes partidos como el del City o el clásico; aún en
caso de arrancar con cuatro medios y un solo delantero junto a “La Pulga”,
cuando parecerían más necesarias la movilidad y presión de Rodríguez o Sánchez
que las gambetas en estático de Neymar.
Relegado a la banda izquierda como lo fueran antes
otros distinguidos compatriotas como Rivaldo y Ronaldinho, ambos con agría
despedida del club azulgrana, el atacante parece jugar cohibido, deferente como
tantos predecesores suyos a la figura de Messi; y no parece casualidad que su
estilo improvisador luzca más cuando disfruta de total libertad de movimientos
en la selección brasileña, donde ha marcado 12 tantos en sus últimos 13
cotejos.
Parecidos problemas de adaptación sufrió Bale en
Madrid al inicio de temporada. Calzado en el once de Carlo Ancelotti bajo
decreto presidencial, el zurdo debió ubicarse en una nueva demarcación a banda
cambiada, donde su disparo ganaba ángulo en detrimento de su velocidad paralela
a la línea de cal.
Presentado una vez iniciada la liga, el extremo
debutó 12 días después con gol en cancha del Villarreal, evidenciando que el
olfato anotador es uno de sus puntos fuertes. Obsesivo de la preparación
física, debió realizar una mini pretemporada específica tras un verano apartado
de los entrenamientos del Tottenham y ni aun así evitó constantes molestias que
le privaron de la continuidad necesaria para alcanzar su mejor nivel.
Su peor momento fue el primer clásico, cuando
Ancelotti sorpresivamente lo situó de ariete, negando sus mejores virtudes, y
acabó siendo sustituido sobre la hora de juego, quedando malparado en la
comparación con Neymar.
Pero curiosamente el partido del Camp Nou sirvió de
punto de inflexión para el galés, quien ha disputado 24 de los 31 cotejos
invictos del Madrid desde entonces, los nueve últimos consecutivos, con bagaje
en la temporada de 14 goles, además de liderar al equipo con 14 asistencias.
Poco hablador por su escaso dominio del idioma, Bale
ha progresado en la cancha con el paso de las jornadas, dibujando en Madrid
trayectoria invertida a la de Neymar en Barcelona. El valor de ambos súper
fichajes cotizara de nuevo el domingo en la bolsa del clásico.


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