MADRID (03 Abril 2014).- "Como si acabara de
tener el accidente y no hubiese perdido los brazos". Así se sintió el
paciente que ha recibido el segundo trasplante de las extremidades superiores
en España cuando despertó tras la compleja operación. Para él, ese día era un
nuevo comienzo y suponía empezar a dejar atrás dos años de dependencia casi
absoluta.
Este hombre de 41 años prefiere no dar su nombre ni
los detalles de su historia, pero ha querido presentarse ante los medios para
"agradecer" la labor del equipo sanitario que le ha atendido en el
Hospital Universitario La Paz de Madrid.
El centro sanitario le ha trasplantado los dos
brazos, después de que el paciente los perdiera en un accidente laboral en 2012
en el que se electrocutó con alta tensión y donde también se lesionó el abdomen
y las piernas. Se trata de la segunda intervención de estas características que
se realiza en España -la primera intervención la realizó el Dr. Cavadas en
Valencia en 2008-, y es la quinta operación de este tipo en todo el mundo.
La operación se realizó hace unas semanas (el centro
no ha querido detallar la fecha para respetar la confidencialidad de la
donación) y en ella participó un equipo multidisciplinar de más de 20
profesionales que fueron coordinados por César Casado y Luis Landín, del
Servicio de Cirugía Plástica, Reparadora y Grandes Quemados del centro
sanitario.
Según ha explicado Casado a EL MUNDO, la operación fue
especialmente compleja dadas las "cicatrices internas" que
presentaban los tejidos del pacientes y que se debían a la electrocución que
sufrió. "La corriente circula por las estructuras nobles del organismo,
provocando graves daños, lo que dificulta la microcirugía", ha apuntado.
Además, el hecho de tener que reemplazar el brazo
por encima del codo también supuso un reto especial.
Los cirujanos tuvieron que reconectar los huesos,
músculos, vasos sanguíneos, nervios y piel de las extremidades del donante con
el cuerpo del receptor, lo que es un "auténtico encaje de bolillos",
tal y como ha señalado Landín en rueda de prensa.
"Hay que 'tallar' las diferentes estrucutras y
hacerlas recíprocas para que encajen con el muñón del paciente", ha
subrayado.
Los médicos han recordado que el paciente deberá
recibir medicación inmunosupresora de por vida y que existe un riesgo de
rechazo. "Se puede producir alguna crisis de rechazo agudo, aunque estos
problemas se pueden controlar satisfactoriamente en casi todos los
pacientes", han recordado.
De momento, los brazos del paciente están
inmovilizados con férulas para asegurar su completa cicatrización e
integración, pero los médicos esperan que, tras un periodo de rehabilitación,
pueda recuperar la funcionalidad de los brazos y, con ella, la autonomía
perdida.
"Calculamos que en un periodo de entre tres y
seis meses podrá flexionar y estirar los codos y que en entre ocho y 15 meses
recupere la movilidad de las manos", ha señalado Landín, quien ha
recordado que la recuperación de la sensibilidad es un proceso gradual y más
largo.
"Las dificultades han sido muchas, pero lo que
compensa es que un paciente que es dependiente al 100% pueda llegar a valerse
de nuevo por sí mismo", ha subrayado por su parte Casado.
El paciente ha asegurado tener miedo "de lo que
voy o no voy a poder recuperar", pero se ha mostrado "con mucha
ilusión y muchas ganas" de trabajar para recuperarse al máximo.
En la presentación de la intervención ha participado
también, entre otros profesionales, el director de la Organización Nacional de
Trasplantes, Rafael Matesanz, quien ha señalado los "resultados
francamente buenos" del centro sanitario.
Por
CRISTINA G. LUCIO/El Mundo


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