La Fiscalía invita a Argentina a denunciar los crímenes del franquismo en tribunales españoles
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MADRID (03 Abril 2013).- La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha rechazado
este jueves la entrega a Argentina del ex capitán de la Guardia Civil Jesús
Muñecas, reclamado en aquel país por supuestas torturas durante el franquismo,
pero ha defendido en cambio su enjuiciamiento por los tribunales españoles para
"satisfacer ese deseo de Justicia" de las víctimas de la dictadura y
que sean escuchadas sus denuncias. Concretamente, expuso que el Estado
argentino debería presentar una denuncia ante los juzgados de Azpeitia
(Guipúzcoa), cabeza del partido judicial que corresponde a Zaráuz, localidad en
la que habrían sucedido los hechos.
Paradójicamente, entre los argumentos que ha
utilizado el fiscal durante la vista pública sobre su extradición está el de la
segura prescripción del supuesto delito que se atribuye al ex capitán Muñecas,
tanto conforme al Código Penal argentino como a cualquiera de los españoles que
se tenga en cuenta: el de 1973 o el vigente, de 1995. De forma muy llamativa,
entre sus razonamientos jurídicos no incluyó ni la más mínima mención a la Ley
de Amnistía, que al menos en apariencia sería aplicable al caso y que, de
hecho, fue invocada por el Ministerio Público cuando se opuso al arresto de
Billy el Niño y Jesús Muñecas y adelantó "la probable concurrencia de una
causa de denegación de la extradición".
El informe del fiscal no entró siquiera a valorar si
las posibles torturas de Muñecas pueden calificarse o no como un delito de lesa
humanidad, como pretenden los querellantes: en ese hipotético caso, estarían
igualmente prescritas. Recuerda, en este sentido, la sentencia del Supremo que
absolvió a Baltasar Garzón por su causa contra el franquismo, en la que, no
obstante, el Alto Tribunal concluyó que, "aun cuando los tratados
internacionales sobre la materia fijaran la imprescriptibilidad de los delitos
contra la humanidad, esa exigencia, que ha sido llevada a nuestro ordenamiento
jurídico interno, tiene una aplicación de futuro y no es procedente aplicarle
una interpretación retroactiva". Esto es: que la imprescriptibilidad no
podría aplicarse a delitos cometidos antes de 2010, año en que España la
introdujo en su Código Penal.
La juez argentina María Servini instruye a partir de
una querella de víctimas del franquismo un procedimiento por genocidio y
crímenes contra la Humanidad cometidos en España desde el golpe de Estado del
18 de julio de 1936 hasta el 15 de junio de 1977, fecha de las primeras
elecciones democráticas. La Constitución argentina se atribuye jurisdicción
universal sobre esos delitos en los casos en los que las autoridades del país
en el que tuvieran lugar no hayan iniciado una investigación efectiva sobre los
mismos, que es lo que la juez considera que ocurre en España.
La vista provocó una notable y ruidosa presencia de
simpatizantes de los afectados por los crímenes de la dictadura, que dedicaron
improperios al denunciado. Ya en la sala, Muñecas apenas tuvo que responder a
una pregunta del fiscal Pedro Martínez Torrijos: se limitó a rechazar que
tuviese algún tipo de vínculo con Argentina. Después, su defensa rechazó el
hecho concreto que se le imputa: una paliza en agosto de 1968 al miembro de ETA
Andoni Arrizabalaga, que luego fue condenado a muerte en el proceso de Burgos
y, finalmente, amnistiado. En su última palabra, el ex capitán afirmó que ni
siquiera conocía a la víctima.
Muñecas, que en 1981 tuvo una participación
destacada en la asonada militar del 23-F (fue condenado por ello a cinco años
de cárcel) y que recientememte participó en un homenaje al teniente coronel
golpista Antonio Tejero, solicitó de manera insistente a través de su letrado
que no se tomasen imágenes de la vista "por razones excepcionales de
seguridad", ya que considera que ha estado "demasiado expuesto en los
últimos meses".
El presidente del tribunal, Alfonso Guevara, denegó
esa petición con el argumento de se trataba de una audiencia pública, lo que
dio lugar a una situación absolutamente inusual. Su compañero magistrado
Guillermo Ruiz-Polanco manifestó su discrepancia de viva voz y en tono muy
desabrido, de manera que fue audible por toda la sala, y se opuso a la
cobertura que de la vista hacían los medios de comunicación en el ejercicio de
la libertad de información: "Yo me opongo a la filmación al señor Muñecas.
Y no tengo por qué aguantar a fotógrafos y cámaras tomando imágenes a mi lado,
así que, si siguen, me levanto y me voy".
Una vez concluida la vista, el ex capitán permaneció
durante más de una hora en las instalaciones de la Audiencia Nacional en
compañía de agentes de policía. Cuando finalmente abandonó el edificio, salió
portando un paraguas abierto para proteger su imagen. Un coche, que le esperaba
en la puerta, le recogió a su salida.
Por
JOAQUÍN MANSO/El Mundo


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