ARLINGTON, Texas (04 Abril 2014).- Orlando Antigua
salió del camerino de Kentucky en el estadio AT&T, dos días antes que los
Wildcats jugaran contra Wisconsin en el Final Four del básquetbol universitario
de Estados Unidos.
De inmediato fue rodeado por reporteros y cámaras de
televisión.
Por unos cuantos minutos, el dominicano se tiene que
haber sentido como John Calipari, el famoso entrenador de Kentucky que llama la
atención donde quiera que va. Pero el principal asistente de los Wildcats
parecía disfrutar del revuelo, a sabiendas que ya no habrá esa clase de interés
en sus palabras a partir de la próxima semana.
Antigua fue contratado esta semana como el nuevo
entrenador de South Florida, una universidad que sólo ha disputado en tres
ocasiones el torneo final de la liga universitaria de Estados Unidos, conocida
como la NCAA. Pasará de una universidad que busca su noveno campeonato nacional
a una que apenas cuenta con un título en su conferencia, de uno de los pesos
pesados del deporte a una que apenas llama la atención en su propia ciudad.
Antigua tomará las riendas de su nuevo equipo cuando
termine la temporada de los Wildcats, el sábado si pierden ante los Badgers, o
el lunes por la noche si llegan a la final.
¿Por qué irse a un lugar como South Florida?
“Fue una combinación de varias cosas”, comentó
Antigua. “Sabía el compromiso que la universidad tiene con el programa
atlético, con las instalaciones que tienen, con los jugadores que tienen en el
roster, la combinación de esas cosas te permite estar en una posición para ser
competitivo”.
Antigua está acostumbrado a grupos ganadores.
Comenzó su carrera como entrenador su alma mater en
la universidad de Pittsburgh, donde fue asistente de Jamie Dixon durante cinco
campañas. Luego se juntó con Calipari en Memphis en 2009, y lo siguió a
Kentucky, donde ha sido una pieza clave para reclutar a muchos de los
basquetbolistas que juegan sólo un año en la NCAA antes de pasar a la NBA.
Sin embargo, las cosas no siempre fueron color de
rosa para este trotamundos del básquetbol.
Nació en República Dominicana y fue criado en un
barrio peligroso del Bronx. Su familia pasó por momentos en los que no tuvo
casa, y como el mayor de tres hermanos, en muchas ocasiones tuvo la
responsabilidad de mantener a la familia unida.
La noche de Halloween de 1988, cuando tenía 15 años,
Antigua recibió un balazo a pocas cuadras del apartamento de su familia. Una
broma que salió mal lo dejó con una bala incrustada detrás del ojo izquierdo.
Los médicos inicialmente dijeron que era muy peligroso sacarla, así que
permaneció allí durante seis años, hasta que un médico la removió a través del
canal auditivo.
Después que terminó su carrera universitaria,
Antigua jugó en varios lugares.
Se convirtió en el primer jugador latinoamericano de
los Harlem Globetrotters, con los que estuvo siete años de gira por el mundo.
También jugó en Puerto Rico, y fue integrante de la selección nacional de
República Dominicana.
Esas experiencias ayudaron a Antigua a tener una
excelente relación con los jóvenes, y lo convirtieron en uno de los mejores
reclutadores de talento en Estados Unidos, y en una figura popular entre los
jugadores de primer año.
“No sé si todos quieren ser entrenador en jefe, pero
sé que él será uno fabuloso”, comentó el escolta de los Wildcats, Aaron
Harrison. “Sé que está emocionado, y yo estoy emocionado por él, estoy
orgulloso de él”.
Marcus Lee, otro jugador de primer año, bromeó que
Antigua es el único que tiene más energía que él.
“Es la persona más energética que haya conocido”,
comentó. “Y eso es mucho decir”.
Antigua no dijo si continuará como entrenador de la selección dominicana
de básquetbol, que por primera vez desde 1978 se clasificó al Mundial que se
disputará en septiembre en España.
Lo que sí hará es crear una red de reclutamiento en
Latinoamérica, una fuente todavía no explotada de jugadores de básquetboo.
“El mundo es cada vez más pequeño en cuanto al
básquetbol”, apuntó.
Calipari sabe que perderá a uno de sus principales
ayudantes, pero cree que South Florida es el equipo perfecto para Antigua.
“La universidad tiene un potencial increíble”,
señaló. “Es una liga que puede ganar. Al estar en el sur de la Florida, una de
sus bases será la República Dominicana, donde podrá reclutar. Así que ahora
estamos hablando de South Florida con un poco de sabor latino”.
“También tienen que entusiasmar a sus fanáticos, al
campus. Bueno, así es él. Por eso digo que encaja perfecto”.


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