Tres cartas escritas por Mahatma Gandhi revelan por
primera vez la preocupación del líder indio por el comportamiento de su hijo
Harilal, con quien no tenía una buena relación. En ellas, reconoce que su
primogénito cometió una violación a una menor, algo que indignó al padre de la
independencia, cuya vida sexual siempre fue polémica.
“Debes saber que tu problema se ha vuelto mucho más
difícil para mí, incluso aún más que nuestra libertad nacional. Manu me dice
una serie de cosas peligrosas sobre ti. Ella dice que la habías violado,
incluso antes de que tuviese ocho años y que estaba tan mal herida que tuvo que
tener tratamiento médico”, escribió Gandhi a su hijo en 1935. La chica podría
tratarse de Manuben Gandhi, hija de Harilal, que había ido a vivir con su
abuelo a un ashram (centro de meditación), o de Manu Gandhi, hija de
Jaisukhlal, sobrino de Mahatma.
La casa de subastas británica que sacará este lote
el próximo 22 de mayo -por el que espera recaudar más de 120.000 euros- afirma
que “las cartas escritas en gujarati y están en buenas condiciones. Han llegado
a través de la descendencia de una rama de la familia de Gandhi hasta nuestros
proveedores. Somos conscientes de que nunca antes han sido vistas en público y
como tal proporcionan nueva información extraordinaria sobre la problemática
relación que Gandhi tuvo con su hijo”.
El padre de India siempre se lamentó de no haber
podido ser el padre familiar que hubiera querido ser. En otra misiva, Mahatma le
pide a su hijo que abandone la vida que lleva: “Por favor, dime la pura verdad,
dime si todavía te interesa el alcohol y el desenfreno. Ojalá que prefieras
morir antes que recurrir al alcohol de cualquier forma”.
Mahatma y Harilal rompieron relaciones muy temprano.
El hijo quiso estudiar con una beca en Inglaterra para ser abogado como su
padre, el cual le negó esa posibilidad basándose en dos principios: el de no
favorecer con esa beca a su familia frente a otros y el de no recibir una
educación occidental, algo que debilitaría su lucha contra el Imperio
Británico. Fue entonces cuando Harilal decidió rebelarse y no seguir los deseos
del líder indio, que le pedía que siguiese sus pasos. Harilal optó por alejarse
para siempre del estilo de vida asceta que llevaba su padre. Eso le llevó a una
vida marcada por el juego, el alcohol y los burdeles. Llegó a ser un
comerciante de ropa británica al mismo tiempo que su padre reclamaba el boicot
a productos extranjeros. Incluso se convirtió al Islam en 1948 y cambió su
nombre por el de Abdullah, meses después de que un extremista hindú asesinase
al ideólogo de la no violencia.
La revelación de estas cartas es el último capítulo
en las turbulentas historias que hay dentro de la familia de Mahatma Gandhi,
empezando por él mismo. Es de conocimiento público la afición del líder
pacifista por dormir junto a jóvenes mujeres para, según explicaba, poner a
prueba el celibato que había elegido a los 36 años, después de tener cuatro
hijos En ese autocontrol del deseo, incluía pasar noches con menores de edad
donde la ropa brillaba por su ausencia. En una carta de 1945, tal como recoge
Jad Adams en el libro Gandhi:Naked ambition, se refería a las “mujeres o niñas
que han estado desnudas conmigo”, algo que consiguió que la vida sexual del
líder indio fuese siempre polémica.


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